Una historia de visión y transformación en el sur de México
En 1980, el Tecnológico de Monterrey, tras consolidar su presencia en el norte y centro de México, decidió expandir su impacto hacia el sur del país. Así nació el Campus Chiapas, un lugar que, con el tiempo, se convertiría en un faro de innovación social y un ejemplo de cómo el cambio es posible cuando la tecnología y la creatividad se unen para transformar realidades.
Desde sus primeros días, el campus abrazó la misión de ser un motor de cambio en la región. A lo largo de 45 años, más de 4,200 estudiantes han egresado del Programa Bicultural, formando una sólida comunidad de Exatec en el sureste mexicano. Estos líderes emprendedores, con un profundo sentido humano, trabajan incansablemente por mejorar las condiciones de sus comunidades, llevando consigo los valores y aprendizajes del Tec.
Todo comenzó gracias a la visión de Adrián Marenco, un joven con un sueño ambicioso y un compromiso inquebrantable con su tierra. Desde muy temprano, Marenco se propuso traer el espíritu innovador del Tecnológico de Monterrey a Chiapas. Su determinación y responsabilidad social hicieron realidad un proyecto que no solo cambió la vida de miles de estudiantes, sino también impactó positivamente a toda una región.
Hoy, Campus Chiapas es sinónimo de esperanza, liderazgo y transformación.