Paty Alonso, Juan Lira y Rubén Castillo comparten sus experiencias tras ser reconocidos por 35 años de lealtad a la institución.
por Luis Daniel Sotelo - 25/09/2019

 

Luis Daniel Sotelo | Campus Laguna

Tocar las vidas de jóvenes que buscan convertirse en profesionistas con un impacto positivo en su país, ser parte de su formación deportiva o simplemente trabajar para una institución como el Tec de Monterrey es un reto constante y una oportunidad de crecer.

Con una Ceremonia de Lealtad, colaboradores del Tec fueron reconocidos por su trabajo, esfuerzo y dedicación en la institución el pasado 19 de septiembre.

Durante 35 años las experiencias son inagotables y tres colaboradores que fueron homenajeados por esta cantidad de años de trabajo comparten su historia laboral en el campus Laguna.

 

Juan Lira Montes.

Originario de Nieves, Zacatecas, Juan Lira Montes llegó hace 35 años a colaborar en el Tec de Monterrey por invitación de un excompañero y paisano que al igual que él se desempeñaba como operario de Intendencia.

“Yo soy de Zacatecas, antes veníamos a La Laguna a la pizca de algodón y trabajé también en la obra. Llegué por medio de un compañero que acaba de abandonar las filas del Tec, se llama Rutilio Torres Cordero, somos de Zacatecas y aquí el destino nos tenía preparada una buena estancia.

“Juanito”, como todos los alumnos y colaboradores le llaman, se caracteriza por siempre dar un saludo y mantener buena actitud durante la jornada laboral.

 

Ceremonia de Lealtad 2019

 

“Me ha ido bien en el Tec gracias a mi actitud y a mi servicio. Siempre he tratado de tener una actitud de servicio y con eso ganarme el cariño y la confianza de los maestros y líderes. Siempre estoy de buen humor, Dios me ha dado su apoyo y estoy contento porque me dejó llegar a este bonito ambiente que hay en el Tec”, expresó.

A quienes están por llegar a la institución o buscan un desarrollo profesional recomienda “ser responsable y tener actitud de servicio”.

“Creo que esa ha sido una de mis ventajas y de las cosas que ven en mí, yo me he apoyado mucho en esa fortaleza, en mis ganas de servir, yo me voy muy contento y ojalá que estas palabras algún día las escuchen algunos de mis líderes y compañeros”, dijo.

 

 

Patricia del Carmen Alonso Caballero

Para Patricia del Carmen Alonso, una de las maestras del área de Ingeniería más reconocidas en el campus Laguna, su historia en el Tec comenzó desde sus estudios de Mecánico Administrador, generación de 17 alumnos en la que fue la única mujer.

“Yo llegué al Tec porque desde chica mi mamá siempre me decía que tenía que ir a lo grande y a lo mejor y yo tenía que estudiar aquí porque era la mejor universidad y lo sigue siendo, en México y en América Latina”, aseguró.

35 años atrás, recién llegada de Francia y con una maestría en Matemáticas Aplicadas, Paty Alonso inició su trayectoria en el campus Laguna.

“Me invitaron a trabajar aquí porque yo ya daba asesorías a niños de secundaria en Matemáticas. Mi experiencia ha sido lo máximo, tengo a los mejores amigos que son como mi familia que siempre están conmigo en las duras y en las maduras, en los tiempos fáciles y difíciles”, enfatizó.

 

Ceremonia de Lealtad 2019

 

Paty Alonso asegura que el impacto del Tec en su vida alcanzó no sólo a su vida profesional, sino a la personal, pues dice “aquí encontré al amor de mi vida, mis hijos los tuve en el Tec, nacieron con el azul y con el corazón en la institución”.

Actualmente, se desempeña como directora asociada de División de Ingeniería, “es un privilegio y una bendición de Dios trabajar en esto, ser maestra y poder tocar las vidas de los muchachos y decirles que esto es bello. El Tec es una forma de trascender”.

Después de todos estos años laborando en la institución pide “nunca tener que dejarlo” y exhorta a los nuevos docentes a disfrutar la oportunidad de poder inspirar y transformar la vida de cada estudiante.

“Disfrútenlo, gócenlo, sean empáticos con los alumnos, espero que puedan transformar la vida de los jóvenes, nunca desistan dentro de cada estudiante hay un corazón y una aspiración por ser alguien”, finalizó.

 

 

Rubén Alberto Castillo Jayme

Desde 1976 Rubén Alberto Castillo Jayme ha apostado a las decisiones que le mueven el corazón y eso le ha permitido dejar un legado deportivo en el futbol americano en la Comarca Lagunera.

Ingeniero Industrial y Contador, el coach del equipo Borregos, llegó en ese año a realizar sus estudios de preparatoria en el campus Laguna.

“Llegué desde PrepaTec en 1976, no recuerdo si fue decisión mía o de mis padres, pero no me arrepiento para nada. Cuando estaba terminando prepa un grupo de inquietos de la otra generación quiso formar el equipo y el típico grupo de amigos que nunca habíamos jugado americano fuimos a ver de qué se trataba, lo veía en la televisión, pero nunca lo había jugado”, recordó.

El primer encuentro con ese deporte fue fundamental para que el entrenador tomará la decisión correcta para hacer una carrera de por vida en este ámbito.

Tras años de pertenecer al equipo y concluir sus dos carreras, dos ofertas de trabajo se presentaron ante el coach al mismo tiempo. Decidirse entre trabajar como contador en un despacho o hacer una carrera en el Tec en el área deportiva, esa era la disyuntiva.

 

Ceremonia de Lealtad

 

“Mi coach, el entrenador de futbol americano me invitó a quedarme a trabajar aquí y a la vez uno que era mi maestro, Federico López, me ofreció irme a trabajar con él en su despacho. Esa fue la decisión más difícil, decidir con el corazón o el cerebro”, relató.

“No sé cuántos días pasaron sin dormir, sabía que iba a decidir por el corazón. Desde entonces estamos aquí, de eso hace 35 años, comenzamos en la unidad donde ahora está la secundaria y luego nos mandaron a este campus donde no había nada alrededor, aquí terminaba Torreón”.

Ruben Castillo, mejor conocido como “Chicle”, es desde el 2008, el Head Coach FBA Juvenil de los Borregos Salvajes con quienes ha sumado más de 30 campeonatos.

“Hay un grupo de entusiastas entrenadores que tenemos la camiseta bien puesta, por eso se dan los resultados, no vemos ni pensamos con el billete y el cerebro sino con el corazón y ese ha sido el secreto de los resultados y de estar en el mismo barco desde hace 35 años”, enfatizó.

Aunque para “Chicle” el trabajo en el despacho contable “era una buena propuesta”, las satisfacciones que ser parte del equipo deportivo le han brindado son superiores y le han permitido tener una extensión de su familia.

“La mayor satisfacción del equipo es haber convivido con los jugadores, verlos triunfar como padres de familia, trabajadores y empresarios. Borregos es mi otra familia, tengo amigos para toda la vida y el Tec es mi hogar, tengo 43 años aquí, paso más tiempo aquí que en mi propia casa”, concluyó.

 

 

 

 

 

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