La emprendedora fue nombrada por TED Fellow como una de las 20 personas notables que están cambiando el mundo en el 2021
Por Asael Villanueva | Redacción Nacional CONECTA - 12/04/2021 Fotos Cortesía Alicia Chong y MIT

Cuando Alicia Chong Rodríguez era pequeña, su mamá le hizo creer que era sobrina del científico Albert Einstein.

Pese a que después su mamá le reveló que su parentesco con el creador de la Teoría de la Relatividad no era cierta, esto había marcado a la egresada del Tec de Monterrey para dedicarse a crear tecnología para la salud de las mujeres,

Con la idea de cambiar el mundo, la también graduada del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) fundó Bloomer Tech, empresa en la que desarrolló un sensor que se coloca en el sostén para monitorear el corazón de las mujeres

Su esfuerzo como emprendedora en tecnología de la salud la llevó a ser nombrada por TED Fellow como una de las 20 personas notables que están cambiando el mundo en el 2021.

Chong brindará una charla TED en agosto de 2021 en la que compartirá el sueño que nació luego de creer que era sobrina de Einstein: hacer el acceso a la salud más justo para las mujeres.

 

 

 

La “sobrina de Einstein” y el sueño de impactar la vida de millones

Cuando su mamá le dijo que era sobrina de Einstein lo primero que hizo Alicia fue ir a su escuela en su natal Costa Rica y platicarle a sus compañeros y a su profesor.

“Empecé a pensar: 'Claro, a mí me gustan las matemáticas', pero mi profesor se moría de la risa”, mencionó Alicia en una charla.

Para la joven no era improbable, ya que tenía una hermana que vivía en Alemania y familia en varias partes del mundo.

Uno de los aspectos que más le hizo creer en la historia, era que tenía las ganas de crear algo que cambiara el mundo, tal como lo hizo Einstein.

Luego de ver que estaba teniendo éxito en esa área, su mamá le contó que aquella historia en la que era sobrina del físico no era verdad

“Mi mamá me dijo ‘Qué pena, sé que por mucho tiempo lo has creído’, y me dijo la verdad”, narra Chong.

Fue en ese momento que entendió que sus logros no eran porque fuera familiar de Einstein, sino por ella, así que decidió dedicar su vida a la tecnología inventar algo que pudiera mejorar la calidad de vida de las personas.

 

El sostén que ayudaría a salvar vidas

Con el objetivo claro en su mente, Alicia puso su vista en un problema que llamó su atención desde su época de estudiante: la desigualdad en tratamientos médicos para mujeres.

La costarricense explica que las enfermedades cardiacas son la principal causa de muerte en el mundo y que la mayoría de dispositivos médicos que las previenen están diseñados para hombres.

Casi todo lo que usamos actualmente ha sido desarrollado sin tomar en cuenta la fisiología femenina, siendo que nuestros sistemas cardiovasculares son diferentes.

“Esa es una de las razones importantes por las que debemos tener más diversidad. Tenemos una patente en sensores que se pueden integrar a la ropa y decidimos añadirlos a un sostén, afirma Chong.

Alicia comenta que la decisión de colocarlos en un sostén corresponde a que la mayoría de las mujeres del mundo los usan.

Esto vuelve más sencillo añadir tecnología de recopilación de datos cardiacos a las prendas en lugar de diseñar otros.

 

Alicia desarrolló un sensor para el brasier que ayuda a detectar enfermedades cardiovasculares en las mujeres
Parte de una presentación de Bloomer Tech en el MIT.

 

El sensor que desarrollaron utiliza inteligencia artificial para obtener datos del status de salud actual de las mujeres y puede detectar riesgos antes de que sucedan.

Alicia explica que actualmente están en trámites de patentes y prototipos y esperan poder terminar las pruebas y llegar a una etapa de comercialización.

“Me gustaría optimizar la salud de las mujeres. Que ya no exista la muerte súbita por problemas cardiacos en mujeres donde no hubo síntomas previos. 

“Es injusto y no debería pasar. Tenemos suficiente infraestructura e información como para que no pase. Espero en el futuro sea algo que no exista.

 

 

TED la nombra una de las mentes que está cambiando el mundo

Otro de los retos a los que se enfrentó en su vida es participar en la convocatoria de la plataforma TED sobre innovación, tecnología y diseño, entre otros temas.

Cada año TED abre su convocatoria para científicos, emprendedores, doctores y activistas, entre otros, quienes han destacado en sus disciplinas y tienen ideas innovadoras.

TED elige solamente a las 20 personas más destacadas para participar en sus programas alrededor del mundo; este año Alicia fue una de las seleccionadas.

“Es una oportunidad enorme. Quiero usar la charla para hablar de los sesgos que hay en la tecnología y que sea más inclusiva para personas diferentes especialmente en el área de salud.

“Estoy emocionada de compartir estas ideas. Retos que en mi trayectoria desde que estaba en el Tec he enfrentado. Cómo buscamos transformar la sociedad para que sea un mundo mejor”, comenta Chong.

Alicia hablará sobre las barreras que existen en la salud para las mujeres en California, donde nació esta iniciativa a la que aplicó.

 

Alicia participó en una charla TEDx en 2006 y 5 años más tarde lo hará en la sede en California
Alicia Chong participó en TEDxPuraVida, un evento de TED independiente que se realizó en Costa Rica en 2006.

 

Su persistencia la lleva al Tec y en el MIT

De padres peruanos, ella nació y creció en Costa Rica. Mientras cursaba la preparatoria se enteró que había personal del Tec de Monterrey aplicando exámenes de admisión, pero no pudo presentarlo.

Después se enteró de que habría más exámenes de admisión en Nicaragua, donde vivía su hermana, por lo que decidió viajar a ese país junto a sus padres para esto.

“Alguien me mandó una foto del periódico. Lo vi tarde y mis papás me dijeron que iríamos a Nicaragua. Hice el examen y entré, por lo que tomé la decisión de irme a vivir a México”, recuerda.

De 2006 a 2009 Alicia estudió Ingeniería en Tecnologías Electrónicas en el Tec de Monterrey y vivía en las residencias frente al campus ubicado en Monterrey, Nuevo León.

 

“Pensaba que era genético, pero me di cuenta que no. Uno no necesita la genética para hacer las cosas realidad”.

 

Chong comentó que tras egresar y trabajar por varios años tomó la decisión de continuar preparándose y aplicó a una maestría en el MIT, una de las universidades más destacadas del mundo.

Una, dos y tres veces fueron las que realizó el proceso de admisión, pero no fue hasta la tercera ocasión en que fue aceptada en la maestría en Ingeniería eléctrica y Ciencias computacionales.

Fue en el MIT donde conoció a su socia Aceil Halaby con quien fundó Bloomer Tech y formaría un equipo al que se sumarían dos mujeres más y un hombre.

“Pensé que me graduaría y buscaría un trabajo y sería mi camino. Luego comencé a ver huecos en el mundo que me gustaría que no hubiera.

“Me di cuenta que tenía las bases para hacer un cambio real. Vamos a seguir avanzando y vamos a seguir sacando cosas nuevas”, asegura Chong.

 

 

Adopta el reto de la inclusión de mujeres

Cuando Alicia era estudiante de la Ingeniería en Tecnologías Electrónicas en el Tec creó un grupo estudiantil llamado Mente: Mujeres en Tecnología.

La costarricense recuerda que tal y como ella existen mujeres que estaban luchando por generar un impacto en áreas como la tecnología.

Uno de los retos que enfrentó en el grupo estudiantil es haber recibido críticas de personas a quienes no les gustaba que las mujeres participaran en dicha área.

“Uno se da cuenta de los retos que tenemos como sociedad, en que sean aceptadas las diferencias que tenemos”, comenta.

Alicia decidió hacer caso omiso para ver cómo tratar las enfermedades cardiovasculares en las mujeres.

“El Tec me dio las bases y ahí aprendí a tomar decisiones conscientes. Nos dio valores como el emprendimiento. Yo no sabía que tenía la capacidad que tenía para iniciar mi empresa”.

Alicia recuerda la lección que aprendió: solo porque Einstein no fuera su tío no significaba que no pudiera generar una idea que impactara la vida de millones.

También entendió que había otras jóvenes que tampoco eran sobrinas del científico y ya lo estaban haciendo, así que no se dio por vencida.

“Pensaba que era genético, pero me di cuenta que no. Uno no necesita la genética para hacer las cosas realidad”, asegura.

 

 

 

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