Especialista del Tec indica que ante la pandemia el compromiso ciudadano es fundamental para hacer frente a la realidad que vivimos
Por Pablo Ayala - 28/05/2020

*El Dr. Pablo Ayala es decano asociado de Formación Ética y Ciudadana de la Escuela de Humanidades y Educación 

Espero no le llegue a suceder, pero, ¿ya pensó qué pasaría si una persona allegada a usted contrae el coronavirus sin haber salido de casa? Seguramente se preguntará: ¿tocó algo antes de que lo desinfectáramos? ¿Recibió un paquete contaminado? ¿Movió alguno de los zapatos que están a la entrada? ¿Me tocó o le toqué cuando llegué de la calle? Después de estas vendrán otras dudas peores: ¿sobrevivirá? ¿Le volveremos a ver?...

Ante situaciones como esta, la ciencia, dijo León Tolstoi, “carece de sentido puesto que no tiene respuesta para las únicas cuestiones que nos importan: las de qué debemos hacer y cómo debemos vivir”. Ningún científico que busca la cura contra el coronavirus tiene la respuesta sobre qué hacer y cómo debemos vivir, para retomar las riendas de nuestra vida ante esta realidad covideana que nos castiga.

Mientras se aplanan las curvas, un poco de suspicacia nos permite vislumbrar dos vías: continuar con lo de antes o emprender algo radicalmente distinto. La primera ruta representa el camino fácil; el mismo que nos condujo hasta donde estamos. La segunda vía, ardua y compleja, pero posible, exige un cambio en el estilo de liderazgo de quienes mueven el pandero en sus respectivos frentes, el replanteamiento de los fines que persiguen las entidades económicas globales, el rediseño de la política social y el empoderamiento de la ciudadanía. Esto puede sonar a utopía, pero no es así; realizarlo implica más valentía y voluntad que recursos. Va un ejemplo desde una propuesta francesa que circula en redes.

El fracaso de la COP21 de París se dio a raíz de una barrera, supuestamente, infranqueable: evitar el calentamiento global implicaba la caída del 4% del PIB, para quienes suscribieran el acuerdo; era una apuesta estúpida. Hoy, sin poder hacer nada, el PIB global caerá entre el 10 y 20 %, como parte de los efectos de la pandemia.

 

foto calentamiento global
La Conferencia de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) es la reunión de países que asumen compromisos  para contrarrestar el cambio climático. 

De haberse llevado a cabo el plan se hubiera invertido en energías renovables, reducido el número de desplazados climáticos, recuperado la práctica de cultivos tradicionales en campos y ciudades, instalado un sinnúmero de talleres artesanales (posibilitando la auto-subsistencia y el surgimiento de economías locales), reducido el desempleo, la polución que mata, el consumismo desmedido, el despilfarro de recursos, etcétera.

A lo dicho, debemos sumar tres bondades: esta vía radical va más allá de las ideologías; aún hay tiempo de ponerla en marcha; y, serviría como base para retomar las riendas de nuestras vidas.

 

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