Tardó 42 días para alcanzar una de las hazañas más importantes en el montañismo mexicano, luego de que Viridiana Álvarez Chávez (LAE’09, MIP’11, MID’15) lograra la cima más alta del mundo como lo es el Monte Everest (8 mil 848 metros) en El Himalaya en este 2017.

También se sobrepuso a escalar un promedio de 8 horas al día, así como temperaturas de menos 30 grados centígrados, ampollas y caída de uñas.


“Siento una enorme satisfacción el poder haber llevado la bandera de México y de mi estado Aguascalientes a lo alto del mundo. Parte de la satisfacción fue compartida con la grata sorpresa de tener el apoyo de miles de personas que estuvieron al pendiente y que me tuvieron en sus oraciones”, señaló la egresada.

Viridiana también añadió: “Me siento agradecida, bendecida y con un compromiso social muy profundo. El haber subido al punto más alto del planeta, me ha dado una visión más amplia y me ha otorgado una plataforma para poder compartir la importancia de los valores como el esfuerzo, determinación y pasión a todos los jóvenes de México y el mundo. Inspirándolos en luchar por sus sueños”.

La escaladora también ha logrado las cumbres:

  • Pico de Orizaba (5 mil 636 metros en el 2014). Se ubica entre los estados de Veracruz y Puebla.
     
  • Cerro de Aconcagua (6 mil 964 metros en el 2015). Está en Argentina.
     
  • Manaslu (8 mil 163 metros en la Cordillera del Himalaya en Nepal en el 2015).


La EXATEC explicó el por qué se dedica a esta disciplina: “En lo personal, el montañismo lo considero que es un medio para lo que yo llamo la auto-conquista. Donde a través de pruebas físicas, mentales y espirituales, hay una búsqueda por encontrarse con uno mismo y conquistar la plenitud en la vida”.

También comentó que tiene un proyecto que se llama Mujeres en la Cima, que se enfoca en el empoderamiento de jóvenes y mujeres con el fin de generar auto-confianza, esto a través del liderazgo transformacional y de compartir su experiencia en el montañismo con conferencias, cursos y talleres.

Viridiana dijo que fue lo que le dejó el Tecnológico de Monterrey en su vida personal.


“El Tecnológico de Monterrey fue un parteaguas en mi vida, con un entorno que despertó lo mejor de mí. Me enseñó a destacarme, transformó las habilidades que tenía, puliéndolas en herramientas para lograr cualquier meta que me propusiera, incluso el Everest”.

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