La tecnología debe ser una aliada para que los alumnos mejoren su aprendizaje a través de experiencias memorables, que desarrollen nuevas habilidades y competencias.

Maricruz Andrade | Opinión | Campus Hidalgo

 

El avance de la tecnología ha ayudado al hombre a conseguir grandes logros, siendo beneficiados sectores como el económico, salud, educación y muchos más, pero ¿cómo preparamos a nuestros alumnos desde nuestras aulas para sacar el mejor provecho de la tecnología? En las aulas, encontramos alumnos conectados inmersos en sus redes sociales, videojuegos que utilizan 3D, realidad virtual, realidad aumentada, entre otros. ¿Cómo hacer frente a este nuevo reto y captar su atención e interés?

 

La clave en ambos cuestionamientos es el uso adecuado de la tecnología. Por un lado, haciéndolos conscientes de la gran responsabilidad que implica utilizar la tecnología ya que, al ser cada vez más accesible, consumimos más y más energía, situación que afecta a nuestro planeta.  Por otro lado, que vivan experiencias que propicien su aprendizaje significativo y a su vez les resulte de gran interés. ¿Cómo lograrlo? Desde nuestras aulas, podemos inspirarlos a desarrollar proyectos que resuelvan problemáticas sociales al mismo tiempo lograr ser empáticos con el entorno que les rodea. Podemos plantearles retos tales como: ¿cómo eliminarías la pobreza extrema con el uso de la tecnología? O bien resolver conflictos sociales en su comunidad, población, estado, por citar ejemplos. Los alumnos pueden generar soluciones incorporando la tecnología, la innovación, el pensamiento crítico, la toma de decisiones y sobretodo su creatividad. Lo anterior da como resultado que nuestros alumnos salgan mejor preparados para la vida, para esos trabajos o empleos que hoy en día no existen; por ello, nos corresponde educarlos para este reto.

 

 La tecnología debe ser una aliada en este propósito. Tal es el caso de la realidad virtual, que nos permite contar con aulas virtuales para realizar simulaciones y tener una experiencia única que a su vez apoye el aprendizaje. Por esto, el papel del profesor es realizar un diseño de experiencia memorables que a su vez logre el objetivo deseado y vaya más allá de las habilidades y competencias digitales como lo es el aprendizaje para toda la vida, a través de tendencias educativas tales como: el aprendizaje colaborativo, el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje basado en retos, entre otras. En este sentido, el Tecnológico de Monterrey está haciendo todo su esfuerzo para lograr que sus alumnos egresen lo mejor preparados en competencias digitales a través de su Modelo Educativo Tec21.

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