Según la NASA, México sufre una sequía generalizada, con el 85% del territorio nacional carente de precipitaciones. Expertos Tec comparten su opinión
Por Diego Macedo | Campus Toluca - 12/05/2021 Fotos Freepik

De acuerdo con Paola Vilchis, maestra en Ciencias Ambientales y Carlos Pérez, doctor en Conservación Ambiental, ambos docentes en el Tecnológico de Monterrey campus Toluca, las sequías son naturales, pero lo que vivimos no.

Las sequías son procesos naturales cíclicos. En México las lluvias van de mayo a octubre y la sequía va de diciembre hasta abril. Naturalmente la sequía ayuda a propagar el polen y las semillas, que florecen durante las lluvias”, comentó Carlos.

Sin embargo, la actividad humana ha interrumpido este ciclo con actividades como la deforestación con fines agrícolas

A su vez esto dificulta la evaporación, precipitación y escurrimiento del agua, y si añadimos el sobreconsumo humano, es una receta para el desastre, comentó el experto.

 

 

Consumimos más agua que la que el ciclo es capaz de recuperar. Nuestra actividad impide que se regeneren los mantos acuíferos, que no se evapore y no llueva tanto como debería”, advirtió Pérez.

Según la NASA (Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio por sus siglas en inglés), la situación de sequía que enfrenta México este año es la más fuerte desde 2011 y ha afectado a poco más de 60 embalses en la zona centro y norte del país, y esto ha alarmado a la sociedad civil.
 

El sobreconsumo se acaba el agua

En esta línea, Paola apuntó que el origen de esta sequía anormal es tiene que ver con el  sobreconsumo de productos como los plásticos de un solo uso, embotellados y el fast-fashion. “Todos los productos que consumimos necesitan agua y mucha”, indicó.

Según los expertos, las industrias más contaminantes son las refresqueras y embotelladoras. “Es muy fácil llegar y envasar el agua; es muy barato hacerlo y sin embargo la compramos muy cara, ya sea por comodidad o falta de acceso al agua potable, puntualizó Carlos.
 

Botellas de plástico que suman a la sequía

 

Vilchis remarca también el impacto hídrico que tiene la producción de ciertos alimentos como la carne. “En mis clases hago hincapié en reducir el consumo de carne; por cada kilo de carne se necesitan 15 mil litros de agua,”, comentó.

Para el experto, esta situación es notoria en el norte de México, cuya industria ganadera ha provocado una sobrexplotación de los recursos hídricos de una región seca.

De acuerdo con los profesores, otro producto que abona a este consumo insostenible de agua es el aguacate, que para su producción en masa requiere deforestar grandes terrenos además de que requiere de grandes recursos hídricos.
 

"En mis clases hago hincapié en reducir el consumo de carne; por cada kilo de carne se necesitan 15 mil litros de agua".


 

La sobrepoblación y la sequía

Para la especialista no es solo que el ciclo del agua esté interrumpido, pues a esto se suman problemas como la distribución, desigualdad en el acceso al agua y sobrepoblación.

“Por situaciones como esta es que el agua de presas del Estado de México, cuyos niveles llegan a ser tan bajos como el 35% de su capacidad, vaya a dar a la Ciudad de México con su inmensa demanda de agua”, subrayó.

 

 

Carlos apuntó que “si concentramos todo en una sola urbe la necesidad será mayor que si tuviéramos pequeños núcleos de población distribuidos más equitativamente”.

Además, Paola indicó que mientras más bajen los niveles de un cuerpo de agua y los terrenos ganados se comienzan a utilizar para uso humano, incrementará la proliferación de algas que al absorber el agua restante impidan su recuperación.

 

¿Y qué puedo hacer?

“Aunque es cierto que no tenemos el poder de los gobiernos o grandes industrias, las acciones individuales son necesarias: debemos reducir el consumo de productos como refresco, cerveza, agua embotellada, carne o ropa”, recomendó Paola.

Reutilizar el agua de la lavadora, optar por jabones biodegradables, duchas rápidas y cerrar el grifo cuando no sea necesario al enjabonarse las manos o lavarse los dientes son acciones que también suman.

 

 

Carlos recomendó además favorecer programas de reforestación sostenibles en las cordilleras y modelos de agricultura de policultivos menos agresivos para poco a poco recuperar la capacidad de captación de agua y reactivar el ciclo del agua.

“Consumamos conscientemente e informémonos de los procesos que requieren los productos que consumimos, aún estamos a tiempo”, finalizó Vilchis.

 

 

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