Platicamos con Diana Flores, bicampeona con el equipo de Borregos Tec Campus Santa Fe en tocho bandera femenil y, además, Jugadora Más Valiosa del Campeonato Nacional 2019.
por Guille Ortiz - 09/05/2019

Guille Ortiz | campus Santa Fe

“¡Estás loca!”, “¿por qué lo haces?”, “no es necesario”, eran algunas frases que Diana Flores recibió regularmente cuando se unió al equipo de tocho bandera femenil del Tec de Monterrey campus Santa Fe hace dos años.

Las expresiones, que podrían percibirse como ataque o desaprobación, deberían considerarse de admiración al conocer la rutina de Diana desde que inició la universidad: estudiar dos carreras al mismo tiempo —una en el Tec y otra en línea—, entrenar hora y media diaria con su equipo y noventa minutos adicionales de ejercicio por cuenta propia.

Sus razones son muy simples: no es porque sea necesario o no, “simplemente lo disfruto y por la ilusión de algo más grande”. Y la ilusión es lograr un campeonato mundial de americano.

Reconocida como la Jugadora Más Valiosa del Campeonato Nacional de Tocho Bandera 2019, Diana Flores habló con CONECTA sobre su trayectoria académica y deportiva, y los planes que tiene con el equipo de las Borregas, bicampeonas de la especialidad.

Diana Flores Borregas Tocho Bandera Bicampeonas
Las Borregas de Tocho Bandera campus Santa Fe lograron el bicampeonato en abril pasado. 

Diana, de 21 años, está por concluir el cuarto semestre de la Licenciatura de Mercadotecnia y Comunicación en campus Santa Fe. A la par cursa Biotecnología en una universidad en línea. Y, como habrán adivinado, después entrena.

“Me decidí por el área de Negocios (en el Tec); estaba entre Finanzas y Merca, al final ganó Merca porque se me hizo una carrera interesante, muy versátil, pero nunca se me quitó el interés de las ingenierías, entonces, la segunda carrera la estudio por quitarme la espinita”, contó la estudiante.

¿Cómo ha logrado compaginar los estudios con la práctica deportiva? “Organización y  priorización de mis actividades diarias. Académicamente es priorizar la escuela y los estudios, porque aquí tengo el compromiso de la beca; con el deporte, algo que nunca puede faltar en mi día es entrenas sí o sí, no importa qué hora; y entre huequitos la otra carrera”.

Aunque podría parecer una carga extraordinaria, Diana remarca que es una decisión normal. “Siento que para mi familia, esta parte de los entrenamientos y los estudios, no me ven como si hiciera algo extraordinario, sino que lo toman normal, igual con mis hermanos, como que así es y ya, es parte de ‘tú puedes’, porque es normal. No hay restricciones o impedimentos, son más acuerdos, porque saben que las decisiones que tome son mi responsabilidad”.

Con la ilusión del Mundial

La número 33 y quarterback de las borregas empezó a jugar americano después de pasar por otras actividades como gimnasia, natación, karate y ballet. Pero su amor por el juego del ovoide comenzó a los 8 años por una triquiñuela de su papá, exjugador de americano.

Un día, recordó, la llevó a ‘jugar’ al parque, pero en realidad fueron a ver un equipo de tocho bandera de “niñas” que le doblaban la edad y la estatura y que parecía se divertían. Decidió unirse.

Ocultaron por un tiempo la verdad a su mamá. “Yo que venía del tutú rosa, que era la princesa, hasta tres semanas después que vio a la niña con las rodillas raspadas, toda mugrienta en la noche, ‘es que ya entró a un equipo’ y a mi mamá casi le da el infarto”, recordó Diana.

Pero la “princesa” convenció a sus padres y entrenador con su dominio y compromiso. “Al principio sí fue por juego y luego por el reto de ‘yo puedo hacer lo que las grandotas’ y ya no me moví de ahí.

Borregas Tec Campus Santa Fe Bicampeonato

Tras jugar once años con un mismo equipo, llegó la oportunidad de obtener una beca deportiva, gracias a sus habilidades en el tocho bandera, y unirse al equipo femenil en campus Santa Fe en un proceso que, consideró, fue una gran bendición por la disposición de todas a ser mejores de lo que ya eran.

“Esa energía de mejorar en el equipo hizo todo mucho muy, muy, muy fácil, la parte de ‘yo cómo puedo aportar a lo que ya tienen y con ustedes buscar el lugar donde yo encaje’, fue muy fácil desde ahí, y ya llevamos dos años entrenando juntas, la confianza o como yo siempre lo he visto, no solo te la ganas con palabras, sino con acciones”, dijo.

Y estas acciones la llevan a pensar en un objetivo más grande, “en este caso es ser campeona mundial y sí, obviamente entreno para el campeonato nacional, CONADEIP y el CONDDE, pero el objetivo es más allá”.

Sin duda lo logrará.

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