A raíz del incendio en la Sierra de Zapalinamé en la capital coahuilense, el Tecnológico de Monterrey en Saltillo, prepara una campaña de reforestación y concientización ambiental.

Asael Villanueva | Campus Saltillo

Se dice que los saltillenses están acostumbrados a los cambios de clima, por lo que no les sorprende una mañana soleada, una tarde fría y una noche lluviosa, para iniciar de nueva cuenta con otro cambio de clima el siguiente día. Pero lo que sucedió el domingo 8 de abril, tomó por sorpresa a más de uno.

Eran las cuatro de la tarde y en redes sociales circulaba la noticia, de que en la Sierra de Zapalinamé se alzaba una nube de humo hacia el cielo. Tiempo después los medios darían la noticia de que las llamas arrasaban más de 400 hectáreas, de la zona conocida como el Cañón de San Lorenzo. El humo al sur de Saltillo, se vislumbraba desde el extremo norte de la ciudad vecina de Ramos Arizpe.

Incendio forestal en Sierra de Zapalinamé
Foto por: Idalia Chávez. Fotógrafa Saltillense. Tomada el 9 de abril de 2018.

La noche del domingo, la ciudad se llenaba con el aroma de la tragedia que había iniciado horas atrás. El incendio no había sido controlado y Saltillo dormiría bajo el olor de las llamas consumiendo a su montaña aledaña más grande.

 

Lo que significa Zapalinamé para el Tec.

Alfonso Ochoa Molina es profesor de escalada del Tecnológico de Monterrey en Saltillo y ha sido guía en actividades de esparcimiento y concientización ecológica del Tec, tales como la convivencia de colaboradores, el Survivor Challenge y las prácticas de escalada, en el cañón de San Lorenzo, ubicado en la Sierra de Zapalinamé.

Hombre cargando una mochile sonriendo

Desde los ocho años, Ochoa se enamoró de Zapalinamé, al realizar una visita de su escuela al área, “Zapalinamé para mí es todo, es mi casa”, dice.

A raíz del incendio del 8 de abril, Alfonso cree que no volverá a ver la belleza que predominaba en el área siniestrada: “Se acabó”, dice cabizbajo mientras cruza los brazos, “Muchos como yo, no vamos a ver otra vez la belleza del Cañón de San Lorenzo, se acabó”, repite.

“El incendio es lamentable”, comenta Alfonso, “pero dentro de la tragedia, esto sirvió para unir a las personas; muchos no dimensionaban que una fogata puede ocasionar un incendio de tal magnitud”, dijo.

A sanar las heridas del gigante

En el Tecnológico de Monterrey en Saltillo se han realizado diversas acciones en pro de la cultura ambiental, entre las que destacan reforestaciones de plazas públicas y de áreas de la Sierra de Zapalinamé.

Bajo esta premisa, el Campus Saltillo decidió lanzar la convocatoria “Tec por Zapalinamé” invitando a la ciudad a adoptar un árbol a partir del 17 de abril y ayudar en la reforestación de un espacio de la montaña el 25 de agosto.

Joven preparando la tierra para plantar un arbol

“La idea es donar desde cincuenta pesos, con los que vamos a obtener árboles que luego iremos a plantar a una zona de la sierra, y también brindaremos conferencias sobre el cuidado del medio ambiente”, comentó Ana Cristina Gracia, una de las líderes del proyecto.

“Cuando sucedió otro incendio hace como 20 años, creímos que el área no volvería a ser la misma, pero nos equivocamos”, comentó Alfonso Ochoa, “La sierra se regeneró, esa vez nos equivocamos y esperamos que así sea en esta ocasión”.

El incendio del domingo tardo casi cinco días en parar, gracias al trabajo de hombres y mujeres quienes sofocaron el fuego. La lluvia también alivió la tragedia y la niebla se colocó entre los ojos de Saltillo y la montaña.

Pero al final, cuando el clima mejoró, cuando el sol salió de nuevo, cuando el humo terminó, se asomó imponente, como lo ha sido por miles de años Zapalinamé. Y donde la sierra termina, un cumulo de personas se alistan a curar las heridas, brigadistas, activistas, estudiantes, profesores, amas de casa, profesionistas, niños.  

Hoy, desde el Tecnológico de Monterrey en Saltillo, la ciudadanía espera el momento de agradecer lo que nos ha regalado el gigante Zapalinamé.

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