Aldo recibirá el Premio Municipal de la Juventud que se otorga a jóvenes con trayectorias destacadas en diversos ámbitos.

En un traje gris que refleja el sol del mediodía. Así se acerca al primer piso de biblioteca Aldo. Su mirada divaga por los alrededores del campus hasta el momento en que entra al edificio. Al tiempo que sus zapatos tocan el piso del inmueble, haciendo eco en las paredes, Aldo extiende su brazo en señal de saludo. Un “hola” sale de sus labios.

Aldo Emanuel Hernández Coronado vive en Monterrey desde hace un par de años, es uno de los primeros siete alumnos que fueron reconocidos con la beca Líderes del Mañana en el Campus Saltillo. Eligió cambiar de carrera y su decisión lo ubicó en la capital regiomontana.

“Estoy estudiando Ingeniería en Innovación y Desarrollo, ha sido una muy grata experiencia” comenta Aldo a los tres reporteros que preparan la entrevista que le harán a continuación. Él ha obtenido el Premio Municipal de la Juventud por lo que la entrevista de su vida será grabada en video.

“Cuéntanos un poco cómo ha sido tu vida” le pregunta el entrevistador a Aldo quien responde contando cómo inició su trayectoria académica que le ha valido distinciones y le ha brindado la oportunidad de vivir experiencias en distintos lugares del mundo como Dubái o Disney y que de igual manera le ha presentado retos complicados como lo relata él mismo.

“Siempre me ha gustado ser un buen alumno académicamente, siempre obtuve los primeros lugares en primaria, secundaria y preparatoria” relata, mientras hace memoria sobre las actividades que ha realizado durante su trayectoria, siendo un evento en particular durante la preparatoria donde recibió una noticia que cambiaría su vida.

“El factor detonante, fue el entrar a la preparatoria, […] de repente estaban buscando a alguien que participara en un concurso de declamación. Yo había dicho algunas poesías en secundaria, pero no me consideraba tan bueno”

Fue su tutora quien le preparó para la competencia por lo cual avanzó a la fase estatal pero no obtuvo ningún premio. “Me puse nervioso, tanto que se me olvidó lo que iba a decir, fueron segundos muy desesperantes” comenta entre risas. “Tengo dos opciones”, se dijo, “una es dejar las competencias y la otra es continuar preparándome”.

Eso hizo, continuó su preparación lo cual le llevó a un concurso estatal de tecnología justo a la mitad del proceso de la Beca Líderes del Mañana del Tecnológico de Monterrey.

“Estando en Puebla en la competencia de tecnología, me llaman del Tec de Monterrey y me dicen que van a realizar una entrevista más porque ya estaban definiendo a los ganadores”. Aldo comentó que esa era una oportunidad que no podía dejar pasar por lo que, a pesar de su lejanía, organizó que la entrevista fuera a través de una video llamada. Él en Puebla, sus padres y los entrevistadores en el Campus Saltillo del Tecnológico de Monterrey.

 

Alumno sonriendo mientras es entrevistado

 

La entrevista tenía una intención distinta a la que le platicaron a Aldo. Durante la misma, se le notificó que había sido elegido para ingresar al Tec con un apoyo del cien por ciento de la colegiatura. Este programa había elegido de entre más de doscientos aspirantes únicamente a siete entre los cuales se encontraba él.

“Ese momento me llenó totalmente de satisfacción, veía a mis papás en la cámara llorando, yo no sabía cómo reaccionar, estaba en shock”. Aldo comenta que desde ese momento se siente muy agradecido con la vida.

Su felicidad se vería opacada tres semanas después.

“En un momento, sin precedentes, a mi papá le empezó a faltar el aire, lo llevamos al hospital y de pronto falleció de un paro cardiaco”.

Aldo, con una voz entrecortada sigue relatando lo sucedido cuando el doctor les dio el anuncio que marcaría su vida. Su padre había partido de este mundo, pero había dejado en Aldo la voluntad de continuar.

Levanta su mirada al techo de la biblioteca donde lo entrevistan. Suspira. Sonríe. “Lo que si me llena de satisfacción es que mi papá se fue muy contento con todos los logros que le di hasta ese momento”, menciona.

El entrevistador, al igual que el camarógrafo se mantienen en silencio. Las entrevistas que muestran en la televisión están lejos de parecerse a ésta. Únicamente bastó una pregunta para que Aldo relatara los mejores y peores momentos de su vida. Quien sostiene la cámara aclara su garganta, inmóvil ante las palabras que relata Aldo.

El premio municipal de la juventud se le entregará en las próximas semanas y Aldo está agradecido por eso, pero tiene un objetivo distinto al de sólo ganar premios. Mira hacia la cámara. Eleva su rostro unos centímetros. Siempre sonriendo. La voz sale de sus labios: “Para mí, es sólo un título más, lo que me importa es que los jóvenes se puedan inspirar, para que sepan qué, como decía Walter Elías Disney: Todos los sueños se pueden lograr si tienes el valor y el coraje para perseguirlos”.

La entrevista termina. Aldo se retira. Baja por las escaleras de la biblioteca. Sus zapatos hacen eco en las paredes. Sus palabras hacen eco en quienes escucharon su historia. Aldo se despide sonriendo con un apretón de manos. Saluda a un amigo que va entrando al edificio. La puerta se abre y de nueva cuenta el sol pega en su traje gris. “¿Cómo te ha ido?” le preguntan. “Bien”, responde. Camina hacia su destino “Gracias a Dios muy bien, como siempre”, dice mientras se aleja.

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