Con una sonrisa cálida y un espíritu inquebrantable, Doña Mace ejemplifica la lucha por hacer prevalecer los valores de la tolerancia y la inclusión entre la sociedad, sobre todo en las zonas indígenas.

Por Mariana Marín y Yael Águila - 04/09/2018

Mar Marín y Yael Águila | Campus Querétaro

Dentro del marco del Semestre i “Derechos Humanos: de la Teoría a la Realidad”, Macedonia Blas se presentó como una mujer activista, artesana y otomí ante los curiosos ojos de los jóvenes estudiantes del Tecnológico de Monterrey campus Querétaro.

Al ser cuestionada sobre sus nominaciones y preseas, ella responde que ganar una medalla está bien. Es un orgullo recibirla, pero eso no da de comer. Uno lo tiene como recuerdo”.

A sus 60 años, también se dedica a dar pláticas a estudiantes y personas que la quieran escuchar.

Doña Mace busca dar a conocer la discriminación y la violencia a la que se somete a las comunidades indígenas, y las acciones que han sido emprendidas para combatir estas situaciones.

“Mi consejo para los estudiantes es que se apropien de estas luchas, y a los profesores que sepan guiarlos”, dice la activista ante su audiencia.

Originaria de la comunidad del Bothé en Amealco de Bonfil, fue nominada al Premio Nobel de la Paz en 2005 al involucrarse de forma activa en la defensa de los derechos humanos de las mujeres hñañús. 

Esta nominación le llegó después de ser acusada falsamente de adulterio por dos mujeres en su comunidad; acción que los hñanús castigan con la agresión pública.

Asesorada por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo, interpuso una demanda penal contra sus agresoras, convirtiéndose en la primer mujer indígena en hacerlo.

La sonrisa eterna y sabía de Doña Mace no desaparece en ningún momento al narrar las diferentes situaciones que la han llevado a distinguirse como una activista en su comunidad.

La mujer que vuela —apodo cariñoso con el que se refiere su comunidad hacia ella—, aprendió a conocer sus derechos a partir de la situación vivida en 2003.

Compartirlo con los demás, específicamente con las mujeres de su comunidad, le hizo merecedora de ser invitada de honor en encuentros internacionales para intercambiar ideas y opiniones sobre los derechos humanos.

Es dentro de este trabajo colaborativo, donde se vuelve vital involucrar a las diferentes comunidades en situación de vulnerabilidad y atender con urgencia las problemáticas de violaciones a derechos humanos en nuestro país.
Es dentro de este trabajo colaborativo, donde se vuelve vital involucrar a las diferentes comunidades en situación de vulnerabilidad y atender con urgencia las problemáticas de violaciones a derechos humanos en nuestro país.

 

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