Ricardo Pablo dejó el campo cañero y su natal Tuxtepec para estudiar la secundaria en busca de cumplir su sueño de convertirse en investigador.
por Hiram Alonso Ortega Borunda - 05/11/2019

Desde muy chico Ricardo Pablo Pedro, encontró en la escuela y las matemáticas la posibilidad de vivir una nueva realidad, lejos de los campos de caña en donde las jornadas eran largas, las ámpulas dolorosas y en donde las quemaduras de sol se pagaban apenas con unas cuantas monedas.

Oriundo de Tuxtepec, Oaxaca, Ricardo Pablo es hoy uno de los estudiantes de doctorado en el MIT, como parte de la alianza que sostiene dicha institución educativa con el Tecnológico de Monterrey.

Esta iniciativa busca impulsar el talento de jóvenes investigadores mexicanos en virtud de que puedan contribuir, a través de su trabajo e innovación, al desarrollo de nuevas tecnologías aplicables a nuestro país.

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Ricardo Pablo comparte su historia con jóvenes estudiantes de varias partes del país, para motivarlos a seguir con sus estudios.

Desde hace 5 años, el joven estudiante mexicano de 27 años desarrolla en Boston, investigaciones para potenciar celdas solares mediante nanopartículas, dislocaciones en materiales y materiales topológicos para su aplicación en computadoras cuánticas.

Pero antes de ello, el destino de Ricardo Pablo estuvo marcado por la pobreza y la marginación en la que actualmente viven cerca de 2 mil habitantes de la comunidad de La Mina en la región del Papaloapan en Tuxtepec.

“Siempre quise estudiar, estar en la escuela, disfrutar las clases, disfrutar las matemáticas, amaba perderme en ese mundo”, recordó el joven investigador mexicano.

Ricardo Pablo se considera así mismo un “rebelde”, ya que nunca escuchó las voces que lo alentaban a abandonar la escuela, para él, la alternativa de cambiar su realidad se encontraba únicamente en los libros.

“Los límites te los pones tú, hay que mover esos límites, lo que tienes alrededor no es lo único que existe, hay que ver más allá, hay que buscar, no hay que tener miedo y a veces hay que ser un poco rebelde para cambiar la realidad en la que estás”, expresó.

Una vez finalizados sus estudios de primaria, Ricardo Pablo, dejó la humilde casa de palmas en la que vivía con sus abuelos y su mamá, Concepción Pedro Hilario, para estudiar la secundaria y la preparatoria en Morelos en donde radicaba uno de sus hermanos.

Sin embargo, el joven estudiante sortearía varios obstáculos en el camino de conseguir su objetivo; el factor económico le impido en muchas ocasiones, hacerse del material y los libros que necesitaba para realizar sus asignaciones.

Decidió probar suerte en la Universidad Autónoma de México (UNAM) en donde realizó sus estudios de pregrado y posteriormente se hizo acreedor a la beca en el MIT, mediante la alianza con el Tec de Monterrey.

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Ricardo Pablo con estudiantes de "Semestre i".

“Perseguí un sueño, me busqué las posibilidades. Puedes trabajar, puedes estudiar la condición social no importa, siempre habrá condiciones para salir adelante, hay que tener ambición en la vida", indicó.

Pedro Pablo recordó que el apoyo y cariño brindado por su mamá y sus hermanos durante la travesía, fue su motivación para superar los momentos difíciles y llegar a la posición en la que se encuentra ahora.

“Yo no quería que mi mamá sufriera, ella siempre me apoyó, tuve ese amor, tuve esas ganas de salir adelante, siento que ese apoyo motivacional fue clave para llegar a donde estoy”, apuntó Ricardo Pablo.

La historia y trayectoria del joven investigador mexicano ha trascendido en diversas publicaciones periodísticas y espacios en televisión. En 2017 Ricardo Pablo se hizo acreedor al Premio Nacional de la Juventud, en la distinción Logro Académico.

 

La Alianza MIT-Tec

“La colaboración con el MIT en el marco de la alianza es permanente e irá expandiéndose conforme vayamos trabajando en temas de interés en común para ambas partes”, explicó Adriana Vargas, profesora de la Escuela de Ingeniería y Ciencias y coordinadora de dicha iniciativa.

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Profesores de la Escuela de ingeniería y Ciencias durante su estancia en el MIT.

Agregó que la alianza está trabajando en fortalecer las relaciones con los socios, así como en la formación de profesores investigadores, lo que a futuro detonará en nuevas colaboraciones entre ambas partes.

La alianza con el MIT forma parte de un plan estratégico de la Escuela de Ingeniería y Ciencias para impulsar también la iniciativa Tec.Nano en la parte de infraestructura y laboratorios.

Tiene además el objetivo de impulsar las carreras de jóvenes ingenieros y científicos con interés en la nanotecnología y la nanociencia.

El impacto de la Alianza MIT-Tec ha contribuido en la formación y capacitación de:

  • 59 profesores investigadores
  • 25 posdoctorantes investigadores
  • 142 estudiantes de pregrado y posgrado
  • Más de 50 publicaciones en conjunto.
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