El profesor del campus Chihuahua indicó que el consejo que le daría a los futuros maestros es que deben crear un círculo de confianza con los alumnos, un ambiente adecuado y sentir empatía con ellos

Practica crossfit, participa en un programa radiofónico de rock y le encantan las novelas de terror. 

Es Alfredo Mauricio Flores Herrera, profesor de Arquitectura del campus Chihuahua, quien fue uno de los ganadores del Premio nacional al Profesor Inspirador 2018. 

En entrevista con CONECTA, Flores admite que no se veía como maestro, pero lo que trata es de generar espacios agradables y propicios para que los alumnos aprendan.

 “No me visualizaba como maestro. Me llevó muy bien con los alumnos. Nos reunimos de vez en cuando, compartimos los que estamos haciendo. Trato de generar confianza”, dice. 

Me gusta crear el ambiente idóneo para que haya esa transmisión de conocimientos. Un ambiente relajado, ameno, debido al tipo de clases que imparto buscó mucho crear proyectos reales con los alumnos para que los desarrollen vínculos con alguna fundación, despacho o empresa, proyectos reales para enfrentar al chavo con lo que es la realidad del oficio”, dice a CONECTA. 

Flores Herrera es Ingeniero Arquitecto con maestría en Administración en Construcción, y su experiencia en el Tec de Monterrey en Chihuahua comenzó en el 2011 como maestro de cátedra.

Actualmente imparte las materias de Proyectos Constructivos 1, Materiales y procedimientos de construcción 2, Instalación de sistemas alternos, Visualización digital y Proyectos Arquitectónicos.

Participó en el Segundo Foro de Tecnología BIM (Building Information Modeling) 2017, en donde se exponen metodologías y procedimientos de trabajo con el uso ordenado de información para aplicarse en la industria de la construcción.

También ha sido organizador de mesa con colonos, como parte de la estrategia Distrito Tec, entre otros proyectos.

Asegura que ha recibido críticas por la cantidad de trabajo de sus alumnos, pero lo hace para que promover en ellos el esfuerzo y dedicación.

 “Prefiero que me reclamen como alumnos, y no después como profesionistas mediocres o frustrados por no estar al nivel que requiere la vida profesional y mucho menos un egresado del Tec de Monterrey”, expresó.

El profesor, nativo de la Ciudad de México y de 45 años, es un apasionado de las novelas de terror. Además escucha música, ve películas y documentales.

El profesor está casado con Luz Elvia Cordero Salayandía, con quien tiene dos hijos: Dante y Diana.

En su tiempo libre hace crossfit. También participa en el programa de radio “Larga vida al rock” que se transmite en Chihuahua, así como colabora en proyectos con despachos de arquitectura.

El profesor comentó el legado que le gustaría dejar a sus estudiantes: “Me gustaría dejarles actitud, porque pueden tener talento, pero sino tienen la actitud de aprender, de cooperar, no se pueden dar muchas cosas”.

"Para inspirar a un alumno o alumna, ellos te deben ver como un igual, y ver que pueden obtener el conocimiento que el profesor tiene”, añadió.

Alfredo Mauricio indicó que el consejo que le daría a los futuros maestros es que deben crear un círculo de confianza con los alumnos, un ambiente adecuado y sentir empatía con ellos.

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