La iniciativa TecPrize, impulsada por el Tec de Monterrey y Banco Santander, logró despertar el interés de 1,892 innovadores y 266 equipos de 66 países del mundo, quienes realizaron 451 trabajos

Por realizar un cuento en donde pudo plasmar una interesante y desafiante idea del futuro de la educación, el profesor salvadoreño Héctor Castaneda se convirtió en el ganador del premio internacional TecPrize, organizado por el Tecnológico de Monterrey y el Banco Santander. 

Su cuento, "La casa de las Orishas", que narra la historia de una joven estudiante universitaria del futuro y su manera de enfrentar la realidad, cautivó a los jueces por su originalidad, creatividad y narrativa.

El concurso TecPrize, que tuvo como aliados a líderes de reconocidas universidades como la UNAM, el MIT, la Universidad de los Andes, la Universidad Católica de Chile y la Universidad Tecnológica de Nanyang, entre otras, contó con 1,892 participantes y 451 trabajos de 66 países del mundo. 

 

Participantes TecPrize
Participantes de todas partes del mundo se involucraron en la iniciativa TecPrize, imaginando la educación del futuro

 

El reto era compartir la visión del futuro de la educación en el año 2049 a través de un proyecto creativo, para tener la oportunidad de ganar 20 mil dólares; Castañeda se hizo acreedor a 4 mil por ganar  en la categoría de Cuento Corto.

Para poder construir el futuro es necesario soñarlo e imaginarlo para después llevarlo a la acción. Todas las ideas y reflexiones que hemos recibido de los jóvenes son un claro ejemplo de que juntos podemos diseñar ese futuro”, dijo Arturo Cherbowski, ejecutivo de Santander Universidades y director de Universia México.

"Hemos logrado tomar el primer paso para construir la educación superior que queremos y necesitamos. Basados en estas innovadoras visiones del futuro, estaremos lanzando retos subsecuentes, por lo que invitamos a todos a sumarse a la iniciativa", afirmó, a su vez, José Escamilla, director de TecLabs, del Tec de Monterrey.

El análisis de los trabajos fue realizado por destacados jueces, como Doug Lynch, director ejecutivo de StartEd New York; Enrique Florescano, historiador mexicano; Gabriela Riveros, narradora, poeta y ensayista mexicana; Damián González Bertolino, escritor de ficción uruguayo.

También participaron como jueces María José Caro, escritora de ficción peruana; Mariana Torres, escritora de ficción brasileña; Gabriela Jauregui, escritora y editora mexicana; Daniel Ferreira, escritor colombiano, entre otros.

Las categorías Cortometraje y Cómic fueron declaradas desiertas, tras considerar el comité evaluador que no se cumplía con los criterios de calidad suficientes. 

 

Ganador TecPrize

 

EL GANADOR

Héctor Castaneda Langlois es originario de El Salvador. Estudió un doctorado en Ecología Interdisciplinaria en la Universidad de Florida y actualmente trabaja como profesor universitario de sostenibilidad para el Consejo Internacional de Educación de Intercambio (CIEE) en Monteverde, Costa Rica.

"Los jóvenes de las próximas generaciones se enfrentarán a un mundo de tecnologías exponenciales para el cual gran parte de la educación, de primaria a universidad, no esta preparada

"Creo que es necesario reinventar la manera en que enseñamos a los jóvenes a adaptarse intelectual y emocionalmente a los grandes cambios que se avecinan", expresa.

 

EL CUENTO GANADOR

"La Casa de los Orishas" narra los desafíos emocionales a los que se tiene que enfrentar una universitaria del futuro, en medio de la utilización efectiva de recursos tecnológicos para su educación.

 

 

Cuento TecPrize

Lee aquí un extracto del cuento La casa de las Orishás:
 

Al momento en que Aliza se quitó su equipo de RV1 su avatar se desvaneció del espacio virtual de Salvador y se encontró de nuevo en su habitación. Cerró sus ojos por un momento presionandolos suavemente con sus dedos. Después de un rato los sustituyó por sus habituales lentes de contacto de RA que usaba para su vida cotidiana.

Su espacio vital, como el de los otros estudiantes del campus flotante, constaba de una
habitación y una sala-cocina-comedor. Las paredes redondeadas tenían un olor fresco y estéril proveniente de los bioplásticos con que estaban hechas.

Era práctico para el trabajo en RV pues daba un espacio para gesticular sin riesgo de quebrar nada o golpearse. En su cuarto solo había una cama que salía del suelo hecha del mismo material que las paredes; los únicos otros muebles eran una mesa de noche con una lámpara de sombra y una impresora 3D incorporada a la pared.
 

  • Linda, busca una vista que me recuerde a casa - dijo al aire.

  • Claro, Aliza, tengo algo nuevo que te va a gustar - respondió la IA con su reconfortante voz neutra.


En un instante sus lentes de RA hicieron que las paredes se volvieron transparentes, el suelo tomó la apariencia de madera con tablas claras veteadas en un color similar al café con leche. A su alrededor, todo era ventanas y había copas de árboles enormes y el aire se llenó de los cantos familiares de las aves de su hogar de infancia.

Aliza sonrió. Los algoritmos de Linda siempre sabían lo que la haría sentir mejor.  - Linda, mi guitarra por favor - uno de los compartimentos escondidos en las paredes se abrió produciendo el instrumento. La cálida madera desgastada y su tono alegre siempre la relajaba.

 

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