Estudiantes de los campus Ciudad de México, Santa Fe, Monterrey, Guadalajara, Chihuahua y Cuernavaca estuvieron en Costa Rica para capacitar a refugiados y vivir la experiencia como parte de su verano

Mariana Perales | Campus Estado de México

Alumnos y profesores del Tec de Monterrey viajaron a Costa Rica para capacitar a refugiados centroamericanos para ayudarlos a potenciar sus habilidades como empresarios emprendedores como parte del Verano i.

Estudiantes de los campus Ciudad de México, Santa Fe, Monterrey, Guadalajara, Chihuahua y Cuernavaca y tres profesores estuvieron inmersos en las comunidades y negocios realizando visitas de campo para generar empatía y robustecer la autoestima de los microempresarios refugiados de Venezuela, Honduras, El Salvador y Colombia.

Esta experiencia internacional se logró gracias a una alianza entre el departamento de Emprendimiento de la Escuela de Negocios y el departamento de Estudios Humanísticos de la Escuela de Humanidades y Educación del campus Estado de México.

Costa Rica recibe año con año un gran número de personas que se ven forzadas a salir de sus países por motivos de violencia o persecución política y quienes al convertirse en refugiados buscan incorporarse de manera productiva en la sociedad costarricense.

Ante esto, Fundación Mujer, organismo intermedio a través del cual el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) funge como una incubadora de empresas de carácter social, ayudando a los refugiados con asesorías y capacitaciones para la ejecución de sus proyectos y obtención de capital semilla para convertirlos en microempresarios.

“El poder conocer a una persona refugiada, entender su realidad, compartirla y acompañarle a que pueda crecer en su camino, es de los retos más grandes que he tenido. Me deja un cúmulo de cosas y habilidades que antes no había tenido la oportunidad. Es el crecer y conocer juntos como humanos y entender que eso somos todos, humanos, con sueños enormes y aspiraciones aún más grandes”, señala Beatriz Sánchez Padilla, alumna de la carrera Licenciado en Relaciones Internacionales, campus Ciudad de México.

El proceso de preparación para estos microempresarios, inició a través de un diagnóstico donde los alumnos identificaron fortalezas y áreas de oportunidad relacionadas con su modelo de negocio para definir planes de acción de mejora. Posteriormente, en sesiones semanales les enseñaron temas como planeación de una microempresa, autodiagnóstico emprendedor, propuesta de valor, mercado meta, entre otros.

Adrián Anchondo, alumno de Medicina y Líder del Mañana, refiere que seguir adelante, dar todo de sí y apoyar al que menos tiene, son cuestiones que lleva en su mente para toda la vida gracias a la formación que ha recibido en el Tec de Monterrey,

“Cada ser humano elige su propio camino, yo elegí el servicio, el dar apoyo al necesitado y ahora, al refugiado. Las palabras sobran, las experiencias se quedan y el aprendizaje prevalece, pues en este caso me llevo más de lo que he podido ayudar, ya que he conocido gente que con sus historias de un imposible, han logrado superarse a niveles que muchos de nosotros los creerían superhéroes”, señaló.

Para Wendy Herrera Álvarez, Líder del Mañana de la tercera generación y alumna de la carrera Ingeniero Físico Industrial, este verano la deja llena de satisfacción, inspiración y agradecimiento por las experiencias inolvidables.

“Estamos viviendo un reflejo puro de la visión del Tec, estamos liderando proyectos de vida, emprendiendo sueños compartidos, estamos siendo empáticos y humanos al entender la realidad del otro y poniendo nuestras habilidades tanto personales como profesionales a su servicio para mejorar su calidad de vida, este es un verano transformador”, dijo.

Dicho proceso finaliza con la exposición de los productos y/o servicios en la segunda edición del Festival Integrarte el 23 y 24 de junio, en el que los emprendedores deberán presentar su idea ante el público general e invitados del sector privado e instituciones públicas.

“Ser parte de esto me hace entender que todas las herramientas las tenemos, que como alumnos podemos decidir crecer y hacer algo por nuestro entorno y que el Tec nos apoyará en las ideas más locas como lo es trabajar con el Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados. La teoría nos la dio, la práctica también la planeó, pero además nos brindó todas las herramientas para crear magia y transformar vidas mientras ellos transforman las nuestras”, puntualizó Beatriz Sánchez.

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