Eduardo de la Vega fue aceptado en The Juilliard School, una de las academias más prestigiosas del mundo; además obtiene la beca Kovner por su desempeño
Por Asael Villanueva | Redacción CONECTA - 20/05/2020

De niño le dijo a su papá que no le iría bien en la primaria, pero le prometió que sería el mejor en el piano

Ahora, a sus 24 años ha recibido una beca en Juilliard, una de las mejores academias de arte del mundo, ubicada en la ciudad de Nueva York, para estudiar Maestría en Música.

El originario de Monterrey, Nuevo León, Eduardo de la Vega recibió la noticia de que no solo había sido aceptado sino que recibió también la beca Kovner Fellowship.

Esta beca se entrega a candidatos destacados que sobresalen en sus audiciones y cubre el costo estimado de la colegiatura y alojamiento en la prestigiosa escuela.

Además es alumno de la Licenciatura en Creación y Desarrollo de Empresas en el Tecnológico de Monterrey próximo a egresar de la misma.

 

Eduardo al lado de un cartel de bienvenida a Juilliard

 

“CUANDO NO ME ACEPTARON LA PRIMERA VEZ” 

Esta es la segunda ocasión que Eduardo audicionó para Juilliard, cinco años después de que fuera rechazado en su primera audición.

“Lo mejor que me pasó fue haber recibido esa negativa, porque me permitió seguir buscando y hacer muchas cosas”, indicó Eduardo en entrevista para CONECTA.

Recuerda que cuando visitó Juilliard la primera vez notó que el nivel que tenían los alumnos de la academia era muy alto, por lo que supuso que no ingresaría.

Cinco años más tarde, luego de prepararse más y ahorrar dinero de las clases particulares que impartía, voló a Nueva York para estar listo antes para su audición.

 

eduardo tocando el piano

 

Durante seis días Eduardo estuvo ensayando en las instalaciones de Juilliard hasta el día de su prueba a principios de marzo, que duró tan solo 20 minutos.

“Pensé: 'Esto es para mí, voy a hacer lo mejor para mí'. Hice lo mejor que pude haber hecho”, recordó Eduardo.

Cuando le llegó la carta electrónica donde habían aceptado su ingreso a Juilliard salieron serpentinas de la pantalla al abrirla.

Me acuerdo que estaba hablando con mi mamá cuando mi hermano me preguntó si había leído todo lo que decía, porque mencionaba una beca”, mencionó el joven.

“Ahí decía lo de la beca. La beca Kovner es muy famosa, nunca jamás pensé en eso. Es un milagro, no puedo entenderlo”, añadió.

Esta beca no requiere solicitud, ya que consideran a los mejores candidatos basados en su desempeño en la audición y en su currículum, por lo que es una sorpresa para quienes la reciben.
 

"La beca Kovner es muy famosa, nunca jamás pensé en eso. Es un milagro, no puedo entenderlo”.

 

EL NIÑO QUE QUERÍA SER MÚSICO

Eduardo comenzó a estudiar música desde los 9 años y egresó de la Licenciatura en Música de la Escuela Superior de Música en Monterrey, Nuevo León.

Desde que era niño recuerda que le prometió a su papá esforzarse en la música, ya que era su pasión, y comenta que la ha defendido durante toda su vida

“Siempre soñé con llegar a esos niveles. Practicaba y luchaba aunque era un sueño muy lejano”, comentó.

 

Eduardo dirigiendo orquesta

 

Desde hace ocho años Eduardo ha participado en algunos eventos de Arte y Cultura del Tec de Monterrey en donde llegó a dirigir.

“Estuve en las comedias musicales de Los Locos Addams y Mamma Mía, así como en los ensambles 45 y 46”, recordó el joven.

También es el pianista principal de la Orquesta Sinfónica del Tec de Monterrey.

Eduardo ingresó a la Licenciatura en Ejecutante en Piano cuando tenía 14 años y estudiaba a la par en secundaria.

“Una problemática es que la sociedad cree que no se puede vivir de la música, pero sí es posible.

“Hay que trabajar, buscar errores donde a veces no los hay. Ser exigente con tu arte y no estar conforme, mencionó Eduardo.


“Hay que trabajar, buscar errores donde a veces no los hay. Ser exigente con tu arte y no estar conforme”.


 

*SIGUIENTE DESTINO: NUEVA YORK*

“Llegar a Juilliard es como si un fan de Harry Potter llegara a Hogwarts (escuela de magia). No podía creerlo. Pensaba 'En verdad existe esta escuela y hay personas que vienen a ella'”, indicó Eduardo.

“Es uno de los sentimientos que se van a quedar conmigo para siempre”, añadió.

Ahora Eduardo estudiará en la prestigiosa escuela a partir del 30 de agosto, si las condiciones por la pandemia del COVID-19 lo permiten.

 

Eduardo y otras personas posando a la cámara en Juilliard

 

Cuando se le pregunta sobre el legado que quiere dejar en la música, Eduardo afirma que quiere estar en las esferas del más alto nivel artístico del mundo.

“Quiero estar en Juilliard para ver los ensayos, quiero ver cómo se hablan entre los músicos, quiero ver por qué parece que hay una brecha tan grande entre aquí y allá.

“Pero para mi lo más importante no es una grabación o un premio, sino que la gente pueda ver en mí la posibilidad de cumplir sus sueños”, finalizó.

 

“Pero para mi lo más importante no es una grabación o un premio, sino que la gente pueda ver en mí la posibilidad de cumplir sus sueños”.

 

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