La premisa de TecSalud es generar descubrimientos o desarrollos científicos-tecnológicos para integrarlos en el marco de negocio correcto y que lleguen a la sociedad.

Las grandes innovaciones a nivel social o del país deben tener su origen en la ciencia y tecnología, porque son los temas que a largo plazo realmente van a cambiar la salud a nivel global.

“Así lo han demostrado el descubrimiento y desarrollo de los antibióticos, las vacunas, microscopios, la cirugía robótica, nanomedicina e ingeniería genética”, expresa el Dr. Fernando Castilleja, Director de Innovación y Emprendimiento de TecSalud y Director Médico y de Enseñanza del Hospital Zambrano Hellion.

Nuestra institución -agrega- se ha enfocado en los emprendimientos en salud, principalmente los de base científica tecnológica, porque el camino en el desarrollo de la empresa y el producto es muy diferente a otras industrias.

“Como tratamos la salud en seres humanos, los conceptos de regulación son mucho más estrictos, hay que pasar por más procesos para validar que tu proyecto tiene un potencial mercado, y que sea válido, que las autoridades te den los permisos para llegar al mercado”, explica Castilleja.

“La premisa que traemos como TecSalud es cambiar la visión, vamos a empezar a ver qué necesidades tiene la sociedad y con mi metodología científica, talento y los recursos que yo logro atraer, generar un proyecto, emprendimiento, descubrimiento, un desarrollo científico-tecnológico, integrándolo en el marco de modelo de negocio correcto y que llegue a la sociedad”, enfatiza.

TecSalud se ha preocupado por impulsar emprendedores en el tema de la salud para responder a una necesidad que existe en México de encaminar a los estudiantes en el sendero del emprendimiento, pero también para construir un ecosistema alrededor de la salud, donde las ideas tengan cabida.

“El año pasado, por primera vez, fuimos invitados a participar como coordinadores de contenido de salud y de innovación en el festival INCMty, entonces se nos ocurrió crear un evento que atrajera nuevo talento para generar innovación, y de ahí nació el primer Heathathon 2016, así como el Premio al Emprendimiento en Salud”, recuerda Castilleja.

Del retiro de tres días de emprendimiento resultaron ganadores los proyectos LAPPI, manos limpias salvan vidas, Nano4Heart y Digivital Monitor.

El emprendimiento tiene tres ejes: el digital, que abarca la inteligencia artificial, sensores de proximidad, algoritmos computacionales y aplicaciones digitales, y para muestra está LAPPI, que se apoyó en esta premisa para su innovación. Nano4Heart pertenece al eje de innovación científica-tecnológica porque involucra la medicina, nanotecnología, las partículas y los vectores. “Al otro eje le llamamos emprendimiento corporativo, que se refiere a las estrategias de intraemprendimiento dentro de las organizaciones.

Si TecSalud tiene un tema en trasplantes, entonces un proyecto de intraemprendimiento lo va a resolver, o hay un cliente con un problema de salud en su población, acudimos, lo analizamos y generamos un desarrollo de emprendimiento corporativo”, asegura.

 

Cuesta sudor y lágrimas

En México, sobre todo, la mayor parte de los emprendimientos en salud están liderados por personas ajenas a esta área, comparte Castilleja, y casi siempre participan ingenieros en administración o en nuevos negocios; licenciados en administración; o jóvenes que tienen una idea, pero no han terminado la universidad o la prepa, y sí es positivo, pero hay un gran talento en los científicos que no está capitalizado en proyectos de emprendimiento”, agrega.

 

Se requiere tener respeto al proceso y ser cuidadosos al dar los pasos necesarios para desarrollar un producto o servicio que impacte a la sociedad, aconseja.

 

“He visto casos de fracaso, hay reglas no escritas dentro del emprendimiento; principios éticos que debes cumplir para que tu emprendimiento sea válido y yo he visto muchos que se brincan estas premisas y fracasan”, destaca Castilleja.

 

Su mensaje, agrega, es que los jóvenes continúen con ese ímpetu emprendedor, pero que no se confíen porque la innovación tiene que ser creativa y disruptiva.

 

“Propongo que se pongan a estudiar, a revisar los grandes casos de éxito y que tomen lo mejor de esos ejemplos para generar un éxito diferente, que se pongan a trabajar el intelecto porque en la medida que lo hagan, mayor será el impacto que puedan tener sus emprendimientos”.

 

“Hoy ser emprendedor está de moda, y hemos bajado un poco la varita (exigencia)”, comparte, “y los emprendedores que han invertido de 8 a 10 años en el desarrollo de sus ideas, y que hoy ya son empresas que han impactado a miles de personas, es porque les ha costado sudor y lágrimas”.

Antes de que Mark Zuckerberg, creador de Facebook, empezar a ofrecer conferencias en diferentes lugares del mundo, seguramente le dedicó muchas horas a su innovación.

“Al inicio él, como otros grandes descubridores cuyas empresas ahora valen millones de dólares, estuvieron 24 horas, siete días a la semana, desarrollando sus ideas hasta que probaron que su modelo obtuvo el valor que le dio la sociedad, y esto aplica a cualquier tipo de emprendimiento, desde un foodtruck hasta la invención de un corazón artificial”, enfatiza.

 

Escucha antes de emprender

 

¿Cómo darle el valor que la sociedad requiere al diseño de un producto o servicio?

La respuesta es escuchar, crear y al final entregar.

A veces, sin embargo, la mayoría de los emprendedores hacen caso omiso a esta premisa.

 

“Tanto los emprendedores jóvenes que están en la prepa y traen una idea en la cabeza, como los científicos, que tienen 15 o 18 años trabajando en el laboratorio para desarrollar proyectos, tenemos el mismo error: yo le llamo una inocente arrogancia científica o emprendedora”, reconoce Castilleja.

 

Lo que significa, agrega, que el emprendedor asume que ese descubrimiento científico podría resolver los problemas al mundo. “Yo he visto, tanto en los foros de emprendimiento general, como en los de emprendimiento científico, en los que me ha tocado ser juez, que la mayor parte de la gente cree que su idea va a revolucionar al mundo, y cuando le preguntas si investigaron si su mercado lo necesitaba, nadie lo había hecho”.

 

Se requiere, por lo menos, realizar 100 entrevistas para saber la factibilidad de una solución parecida a la que se quiere desarrollar, y generalmente, en el transcurso del emprendimiento, la mayoría de los participantes tienen que cambiar el modelo que tenían planeado desarrollar, enfatiza.

 

Premio al Emprendimiento en Salud

 

2016

 

LAPPI, manos limpias salvan vidas, dispositivo para ayudar a reducir las infecciones hospitalarias a través de la revisión, en tiempo real, del lavado de manos de los profesionales de la salud, antes de tener contacto físico con el paciente.

Nano4heart, que busca nuevas soluciones a enfermedades de alta relevancia, como la insuficiencia cardiaca.

Digi Vital Monitor, dispositivo portátil que mide la frecuencia y el ritmo cardiaco.

 

2017

 

Nutrient-G, un dispositivo nutrigenómico.

Auubdire una aplicación móvil para mejorar la calidad de audición.

Dermonc una aplicación móvil para realizar un pre-diagnóstico de cáncer de piel.

 

Premio al Emprendimiento Científico

 

Proyectos de impacto social:

  • Genetrix, prótesis de miembro superior.
  • Neuropirrol, polímero para proteger del daño y reconectar la médula espinal.

 

Proyectos "Go to Market":

  • Bastón Blanco Inteligente, bastón para invidentes y débiles visuales con sensores de ultrasonido que indica al usuario si hay algún obstáculo en el camino, ya sea a la altura de la cabeza en la parte media del cuerpo o en el piso.

 

  • Lacto Sano, kit de obtención de leche materna deslactosada conservando los anticuerpos.

 

 

 

 

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