José Arturo Torres Tobías (1959-2018), especialista de Desarrollo Curricular del campus Monterrey, deja una huella imborrable en su familia y en el Tecnológico de Monterrey

Por María Julia Castañeda | campus Monterrey

Como un hombre con gran amor a su familia y con una cultura del trabajo muy marcada, quien encontró en la educación su eje rector, será recordado José Arturo Torres Tobías, especialista de Desarrollo Curricular del campus Monterrey.

Con una trayectoria de 20 años en el Tecnológico de Monterrey, enfocado en el desarrollo de profesores, José Arturo Torres dedicó gran parte de su carrera a la excelencia en la enseñanza dejando su sello en la Institución.

“El mundo de la educación fue para él algo muy importante y creo que él realmente creía que la educación era un eje de cambio para nuestra sociedad, le apostaba a eso, le invirtió su vida”, compartió su hijo Arturo Torres Hernández.

“Era educador en el trabajo y era educador en la casa”, agregó.

Con su esposa Julieta Hernández Rodríguez, Arturo Torres fue padre de tres hijos: Arturo, Adolfo y Julieta Torres Hernández, de 34, 25 y 19 años, respectivamente, y abuelo de Damián Torres, de un año.

Arturo

“Me quedo con un excelente recuerdo del Tec, para mí el CEDES es como un monumento a papá porque ahí trabajaba”, continuó su hijo Arturo.Ahora que ya no está, cada vez que pasamos y vemos el CEDES pues decimos ahí está mi papá”.

“El Tec para nosotros siempre va a ser papá y nos quedamos con eso”.

familia Torres
En palabras de Arturo Torres Hernández, esta fotografía retrata al equipo Torres Hernández completo.

UN COLABORADOR EJEMPLAR

Originario de Castaños, Coahuila, José Arturo Torres será recordado por sus compañeros como una persona muy amable y comprometida con su trabajo, quien siempre tenía en su oficina una taza de café para compartir.

“Era una persona muy afable, siempre que conversabas con él disfrutabas de todo lo que se decía. Cuando te preguntaba de ti, parecía verdaderamente interesado en ti, una persona muy cálida”, expresó Juan Carlos Enríquez, director de Programas Académicos del campus Monterrey.

“Es el colaborador que siempre quieres tener porque resultaba para cualquier asignación muy confiable y además con una actitud muy positiva”, agregó.

Francisco Ayala Aguirre, director de Diseño y Desarrollo Curricular, describió a Torres como un hombre muy culto, colaborador, cooperativo y siempre dispuesto a apoyar.

“Con mucha información, una persona muy documentada, con una gran cantidad de lecturas, con un acervo muy importante de libros, y pues excelente siempre trabajar con Arturo, abocado a la tarea, abocado al trabajo y siempre con esa disposición de ayudar a los otros”, mencionó.

Además, su oficina, en el noveno piso del edificio CEDES, tenía siempre el aroma de un buen café, recordó Ayala Aguirre.

“Siempre preparaba café al que llegaba, y, era muy buen café el que le gustaba, era una forma de dar la bienvenida”, compartió.

oficina
La oficina que ocupó Arturo Torres Tobías, en el noveno piso del edificio CEDES.

Torres dejó una fuerte huella en las bases del Modelo Educativo, agregó Ayala Aguirre, ya que muchos de los documentos del primer modelo, que surgió en 1999, fueron redactados por él.

“Él aportó mucho en esos documentos, y, ahora con el nuevo modelo Tec 21, en algunos documentos también está la mano de Arturo”, añadió.

“Es de esos personajes que no necesariamente aparece como autor, pero que tiene el bagaje y el conocimiento para meter mano en el fundamento educativo”.

Carlos Astengo, profesor del Departamento de Ciencias, señaló que Torres participó activamente en la formulación del esquema de Aprendizaje Basado en Retos, así como en la creación del Centro de Método de Casos del Tec.

“Algo que es innegable es que los movimientos que ha tenido el Tec y que va a seguir teniendo, llevan un poco el espíritu de Arturo, llevan sus palabras, llevan mucho de él”, dijo.

Luz María Lozano, directora de Calidad Académica, por su parte destacó la sencillez, humildad y actitud de servicio de Arturo Torres.

“Definitivamente una persona con la que podías trabajar y contabas con él, muy dispuesto siempre a colaborar con lo que fuera, una persona con una actitud muy empática con los demás, siempre muy amable, con mucho cariño lo recordamos por todo eso, expresó.

"El Tec dejó en mi papá horizontes, sueños alcanzados. Como el Tec siempre se está reinventando, creo que nunca le permitió entrar en una zona de confort. No se lo permitía él y no se lo permitía la Institución", finalizó Arturo Torres Hernández.

Arturo Torres
Francisco Ayala Aguirre, director de Diseño y Desarrollo Curricular; Juan Carlos Enríquez, director de Programas Académicos; Luz María Lozano, directora de Calidad Académica, y Carlos Astengo, profesor del Departamento de Ciencias.

 

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