El Dr. Roger Sánchez, profesor de la Escuela de Humanidades y Educación y colaborador del Centro de Escritura, reflexiona sobre el uso del lenguaje para nombrar a personajes femeninos en el cine
por Roger Sánchez - 08/02/2019

Columna 'Torre de Babel' | campus Monterrey

En el proceso de la producción cinematográfica existe un elemento primordial que contribuye a garantizar una buena recepción entre la audiencia y a generar una excelente respuesta en los ingresos de taquilla. Este componente reside en la acertada selección del nombre que recibirá el personaje femenino de la película que tendrá el rol protagónico.

Julia Roberts (Un lugar llamado Notting Hill, 1999), Mandy Moore (Deseando libertad, 2004), Natalie Portman (La otra reina, 2008), Abigail Breslin (La decisión más difícil, 2009), y recientemente, Nicole Kidman (El sacrificio de un ciervo sagrado, 2017) tuvieron a su cargo el papel principal de los filmes mencionados con un común denominador: los personajes que interpretaron se llamaban Anna o Ana.

Otros casos como Jodie Foster (Anna y el rey, 1999), Alice Braga (Soy leyenda, 2007), Alida Valli (El tercer hombre, 1949) y Kristen Bell (Frozen: una aventura congelada, 2013) han dado vida y voz a personajes memorables de las pantallas.

Ana

Esta incidencia es muy reveladora en la industria del cine. Lo anterior nos lleva a preguntarnos: ¿cuál es el motivo que anima a los productores, los guionistas o los directores a elegir el nombre de Ana para identificar a sus protagonistas femeninos?

Una razón puede ser el origen etimológico del nombre que significa benéfica, compasiva y llena de gracia. Otro motivo quizá se deba porque se escribe y se pronuncia de una manera muy similar en varios idiomas: Anna, Hanna, Ana.

Sea cual sea la razón, está el hecho de que se trata de un nombre femenino que identifica las virtudes de fortaleza, compasión, valor y coraje de muchas mujeres a lo largo de la historia que han inspirado y motivado a generaciones enteras.

Ana es un nombre que tiene una enorme carga de optimismo, sinceridad y pasión por lo que hace. Las mujeres que llevan este nombre se distinguen por ser buenas compañeras, muy trabajadoras, prestan atención a los detalles y son amigas excepcionales. Anna Scott (Roberts), Anna Leonowens (Foster), Ana Bolena (Portman) y Anna Murphy (Kidman) muestran brillantemente estos rasgos de personalidad en sus diálogos y en sus voces.

Es posible que existan muchos otros nombres de personajes femeninos que se usen con igual o mayor frecuencia en los filmes; sin embargo, es el nombre de Ana el que seguramente trae recuerdos más gratos a la memoria de niños, jóvenes y adultos. El autor de estas líneas tiene el privilegio de contar con su protagonista llamada Ana y cada día está más convencido de iniciar el rodaje de la película de su vida.

Con dedicatoria para mi esposa Ana.

rsanchez@itesm.mx

Roger
El Dr. Roger Sánchez es profesor de la Escuela de Humanidades y Educación  y colaborador del Centro de Escritura del campus Monterrey.

 

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