Los alumnos de la materia de ciudadanía, práctica política y social comienzan una serie de publicaciones analizando este tiempo de elecciones. Primer tomo: las candidaturas independientes.

Derek Lozano Arámburu y Roberto Aguilar | Opinión

Comenzamos esta serie de publicaciones escribiendo sobre uno de los sucesos recientes que ha tenido la política mexicana y ha significado un cambio de paradigma bastante importante tanto para la ciudadanía, como para la misma clase política. Las candidaturas independientes, un factor decisivo en estas próximas elecciones, han surgido como nuevas protagonistas.

Por eso los candidatos independientes son tendencia, sin embargo, las bases que permiten que hoy participen en campañas se sentaron desde hace casi dos sexenios cuando se reformó el artículo 35° fracción 2 y el 116° en el año 2012; dicha modificación establece: “El derecho de solicitar el registro de candidatos ante la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos, así como a los ciudadanos que soliciten su registro de manera independiente.” 

Esta modificación fue el punto de partida para que en el año 2015 Pedro Kumamoto se lanzara como candidato para el congreso estatal de Jalisco, lo cual fue un suceso que causó revuelo a nivel internacional y creó conciencia de que se puede aspirar a un cargo de elección popular sin tener que militar en un partido político.

Si bien Kumamoto puso las campañas independientes de moda, el auge de esta tendencia está llegando en este 2018 con la mayor cantidad de registros de candidatos independientes en la historia de México, pero ¿es realmente tan fácil obtener un cargo de elección popular por la vía independiente? Bueno, la facilidad radica en las circunstancias. El primer paso para figurar en la boleta es salir a la calle y juntar un cierto porcentaje de firmas de la lista nominal que representa a los electores del distrito local, federal o municipio que se quiere representar o gobernar; por citar un ejemplo, para ser Diputado Local en Guanajuato se requiere un 3%.

Al no tener un partido político que les respalde y mucho menos recursos económicos, esto deja como única opción hacer una campaña austera la cual por su misma naturaleza no atrae tanta gente, así que, los aspirantes independientes deben afrontar retos que otros candidatos con plataforma política dan por sentados.

Con todo y todo, se debe decir que hay de candidatos independientes a candidatos independientes. Un ejemplo de esto se da entre algunos aspirantes a la Presidencia de la República: El famoso “Bronco” militaba en el PRI, Margarita Zavala era de hecho considerada como posible candidata de Acción Nacional y Rios Piter estaba hasta hace poco figurando en el PRD. Desde nuestro punto de vista, este tipo de candidatos son los que han distorsionado la imagen del independiente para hacerlo ver como una última oportunidad de adquirir un puesto cuando te descartan de tu partido.

Coincidimos en que el propósito original de las candidaturas independientes es el manifestar el descontento de la ciudadanía hacia la clase política, la cual en varios casos ha actuado con indiferencia hacia las demandas de la sociedad y es por eso que muchos ciudadanos hartos de no tener control de las decisiones de su país toman la bandera de independiente y se lanzan a hacer política, todo esto, digno de una sociedad del siglo XXI.

 

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