Alumnos del Tec de Monterrey han documentado el valor de estos inmuebles a través de dos catálogos y un compendio, además del proyecto de reutilización del edificio conocido como Casa Mudéjar.

 

Denis Petronilo y Luis Daniel Sotelo | Campus Laguna

185 edificios de la ciudad de Torreón con algún valor arquitectónico, estilístico histórico o patrimonial han sido rescatados a través de su documentación en tres tomos del libro “Torreón: Rescate del patrimonio arquitectónico del siglo XX”, realizado por 32 alumnos del Tecnológico de Monterrey en los últimos tres años.

A través de Semestre i, un esquema de estudio que forma parte del nuevo Modelo Educativo TEC21 y con la colaboración del Instituto Municipal de Cultura y Educación (IMCE), los estudiantes de arquitectura han podido generar estos documentos que incluyen fotografías e información relevante de cada inmueble.

“Este proyecto genera una conciencia en los ciudadanos de conservar los inmuebles históricos, es un ejemplo de preservación para que la gente esté y se sienta orgullosa de los edificios que existen en la ciudad”, afirmó Antonio Camacho, director de la carrera de Arquitectura en el Tecnológico de Monterrey campus Laguna.

“Torreón: Rescate del patrimonio arquitectónico del siglo XX”, incluye los siguientes tomos, de los cuales sólo el primero ha sido publicado y los otros dos están en proceso de revisión con la autoridad municipal.

  • Tomo I, incluye 68 edificios documentados por 13 alumnos (2016)
  • Tomo II, incluye 64 edificios documentados por 10 alumnos (2017)
  • Tomo III, incluye 53 edificios documentados por 9 alumnos (2018)

Semestre i es un programa del Modelo Educativo TEC21, en el que los alumnos de arquitectura fortalecieron y desarrollaron sus competencias a través de experiencias de aprendizaje vivencial de la mano de dos administraciones del Ayuntamiento de Torreón que colaboraron con la información del Archivo Histórico y las facilidades para realizar los catálogos y su revisión e impresión en el caso del primer tomo.

El pasado 7 de diciembre, los últimos nueve alumnos de arquitectura que realizaron este Semestre i entregaron al IMCE el último compendio del libro y el proyecto para la reutilización de un edificio histórico conocido como “Casa Mudéjar”, ubicado en el centro de la ciudad, donde se pretende instalar el Centro Cultural Enriqueta Ochoa (CCEO).

 

SEMESTRE I ARQ
* Alumnos presentan proyecto del Centro Cultural Enriqueta Ochoa.

 

Elías Agüero, director del IMCE; dijo durante la presentación del proyecto que la experiencia fue valiosa, en especial para los alumnos que generan un proyecto en un ambiente real y para el ayuntamiento que recibe un trabajo de calidad.

“(Semestre i) es una forma del Tec de seguir innovando en la manera en que se genera conocimiento, educación. A nosotros como Ayuntamiento nos entregan proyectos que avanzan mucho por algo que puede costar mucho. Esto es un trabajo en equipo en el que todos ganamos”, aseguró.

“La importancia que yo le veo, es que estamos sembrando una semilla, primero en lo jóvenes que tengan conciencia de lo que tenemos construido y que también ellos, al realizar más proyectos, sepan cómo podemos respetar este legado arquitectónico que hay en la ciudad”, expresó el funcionario municipal.

 

SEMESTRE I ARQ

 

En este último Semestre i los alumnos María Gabriela López Herrera, Pamela Ivette Gómez García, José Fernando Treviño García, Rosa María Torres López, Valeria Ramírez Lozano, Ana Guadalupe Pérez Soto, Andrea Reyna Casas, Regina Negrete Artigas y Xóchitl Carolina Rodríguez Medina, presentaron en una conferencia el resultado de su trabajo.

“Fue una experiencia muy enriquecedora porque es algo real, no son proyectos que se quedan en papel como en un semestre normal, además de que todas las materias se relacionan entre sí y se enfocan en un solo proyecto. Lo que aprendes en un día lo aplicas al siguiente y eso lo vuelve muy padre”, comentó la alumna Andrea Reyna Casas.

“La casa es muy bonita y tiene un valor arquitectónico impresionante, es estilo neomudejar, algo que por la migración de palestinos y árabes en Torreón fue muy común, muchas de las obras originales se destruyeron y esta es una de las pocas casas que quedan”, agregó.

El proyecto museológico y museográfico de la Casa Mudejar incluyó el trabajo de los estudiantes en aspectos como estructura, interiores, iluminación, y mobiliario.

El CCEO contaría con espacios para realizar talleres de poesía y redacción, exposiciones de pintura, eventos y actividades culturales y artísticas con la finalidad de atraer personas de otros estados.

Jesús González Encina, coordinador del Semestre i de Arquitectura; detalló que otro de los objetivos de crear un nuevo recinto cultural es poder tener la obra de la poetiza lagunera Enriqueta Ochoa al alcance de los ciudadanos.

“El proyecto de reutilización de la Casa Mudéjar es el Centro Cultura Enriqueta Ochoa y que la hija de la poetiza pueda entregar el acervo para que esté disponible a todo el público”.

 

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En cuanto al tercer tomo, éste se divide en ocho capítulos que permiten la segmentación de los edificios distintas categorías, bancos, centros religiosos, universidades, hospitales, edificios públicos, espacios de recreación, proyectos del siglo XXI y colonias.

Asimismo, incluye un glosario que explica aquellos términos técnicos o arquitectónicos junto con una fotografía para que los lectores puedan comprender mejor su contenido, una descripción arquitectónica de cada edificio y una línea del tiempo señalando todo el periodo estudiado. 

Para el profesor González Encina el legado de los alumnos del Tecnológico de Monterrey a la sociedad lagunera será de gran beneficio para el reconocimiento del rostro de la ciudad, además del impacto que este modelo educativo tendrá en los 32 jóvenes al momento de estar en el campo laboral.

“En estos retos desarrollaron el trabajo en equipo, cada uno tomó lo mejor de sí, generaron conciencia, ética y ciudadanía, que es algo que busca el Tec. No sólo tener profesionistas brillantes, sino egresados que puedan dar más a la comunidad”.

 “Esto es importante porque Torreón necesita que tengamos conciencia de nuestro patrimonio, sembramos en los alumnos la semilla del respeto a la ciudad, a la arquitectura que es el rostro de la misma, en unos años ellos trabajarán en una empresa que pueda hacer la diferencia”, finalizó.

 

 

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