Christian, Marilú y Alma nos cuentan las historias que vivieron en su experiencia internacional.

Dania Saavedra | Campus Hidalgo

 

Viajar es importante porque permite tener perspectivas diferentes del mundo, además de ser un medio de escape y de descubrimiento.  Cuando se viaja parece que el tiempo se detiene en casa, se disfruta y se extraña. Se valora y crece el amor por nuestro país y por lo que nos esperan en el.

 

Muchos alumnos del Tec viven esta experiencia cada año gracias a los programas internacionales que se ofrecen en los distintos campus. El semestre pasado algunos alumnos de Campus Hidalgo tuvieron la oportunidad de vivirla y tres de ellos han compartido su historia.

 

El comienzo de la aventura

 

Christian Soto, es alumno de Contaduría Pública y Finanzas y pertenece a la primera generación de Líderes del Mañana. Con apoyo del Tec pudo estudiar un semestre en el extranjero y tener así su primera experiencia internacional. Al ver las opciones se decidió por la Escuela de Administración, Finanzas y Tecnología (EAFIT)  en Medellín, Colombia. Desde su llegada a aquel país, Christian notó el primer choque cultural, el acento colombiano. Aunque se habla el mismo idioma que en México, le costó adaptarse al léxico.

 

alumno leyendo un libro

 

La segunda viajera es Marilú Ramírez, estudiante de Ingenieria Industrial y de Sistemas. Ella planeó mucho su viaje, desde prepa soñaba con visitar otro país. Desafortunadamente no pudo hacerlo hasta el año pasado, cuando el Tec le dio la oportunidad de estudiar un semestre en la KEDGE Business School en Bordeaux, Francia.

 

alumna posando a la camara

 

Alma Loya estudia la Licenciatura en Administración de Empresas y se suma a los más de 10 mil alumnos del Tec que han tenido una experiencia internacional. Viajar a otro país nunca había pasado por su mente, a ella le gustaba más hacer viajes cortos dentro de México. Al saber que tener una experiencia internacional es importante para los graduados se animó a ver las opciones y después de analizar muchas oportunidades en Europa, se dio cuenta que buscaba algo totalmente diferente. Es así como eligió la Bangkok University International College en Tailandia.

 

alumna posando a la camara

 

Lo que más les gustó de cada país

 

Christian se sorprendió de la calidez de los colombianos y de la belleza natural del país.  En los meses que estudió en Medellín pudo notar que su nivel académico destacaba sobre alumnos de otra universidades de México, que también estaban de intercambio en esa ciudad. Además, se dio cuenta del potencial que tiene su país y que hay posibilidad de cambio para superar todos los problemas internos.

 

Christian de intercambio de Colombia
Foto: Christian Soto

 

A pesar de que las materias no se relacionaban directamente con su carrera, a Marilú le sorprendió lo mucho que le gustaron, sobretodo la de mercadotecnia que fue impartida por un mexicano Exatec. Esto la hizo sentirse muy orgullosa de su país y universidad, pues toda la clase tuvo buenos comentarios hacia el profesor. Otra cosa que sorprendió a Marilú fue que aunque la gente no era muy amable, eran personas muy relajadas y si algo salía mal decían “no pasa nada, lo solucionamos, no hay problema”.

 

Marilú de intercambio en Francia
Foto: Marilú Ramírez

 

Lo primero que notó Alma al llegar a Bangkok, fue que la ciudad era parecida a México en cuanto al caos vial y se impactó con lo reservada que es la gente con su vida privada y su religión. Algo que no le gustó, fue que la gente casi no reconoce a México más que por la comida, algunas novelas y Chicharito. Lo que más le costó fue acostumbrarse a quitarse los zapatos al entrar a un templo o casa por el miedo a enfermarse, pero se encontró con que todos eran muy limpios.

 

Alma recibiendo la bendición de un monje budista
Chiang Mai, Tailandia: Alma se encuentra recibiendo la bendición de un monje budista, tras haber subido a la cima de un monte, donde se encuentran numerosos templos budistas. Foto por: Alma Loya

 

¿Que implementarían en México de los países que visitaron?

 

Algo que le sorprendió a Marilú de Bordeaux y que le gustaría ver en México, es el uso de bicicletas para transportarse. Pues describe que no importa si se tienen que recorrer distancias largas, en Bordeaux la mayoría de las personas usan bicis y además son respetados por los automovilistas.

 

Por su parte, a Christian le gustaría ver más investigación. Quisiera implementar un “semillero de investigación” en donde se puedan reunir profesores y alumnos para indagar sobre diversos temas y  exponer sus conclusiones en foros nacionales e internacionales.

 

Una de las cosas que más disfrutó Alma en Bangkok, y le encantaría ver en el país, fue el gran sistema de movilidad que existe. La ciudad cuenta con  tren subterráneo, tren en segundo piso,  autobús y avión. Además, usarlos es muy barato.

 

La pregunta que aún duele, ¿cómo vivieron el 19 de septiembre?

 

Christian: “Sentí mucha nostalgia, me dieron más ganas de regresar. Nos preguntaron que cómo podiamos ayudar, pero se nos complicó un poco emprender alguna acción. Desgraciadamente nuestra ayuda fue más moral.  Por esos días estuvo un evento que se llama noche internacional, todos los alumnos de diferentes países nos reunimos y hablamos un poco de nuestra cultura. Cuando los mexicanos nos presentamos pedimos un minuto de silencio por las víctimas del sismo”.

 

Alumnos en campaña para recaudar fondos para el 19s
Foto por: Alma Loya

 

Alma: “Fueron dos días muy pesados para nosotros, todos los mexicanos nos preguntábamos cómo estaban nuestras familias. La universidad mostró mucha empatía y nos permitió hacer una campaña de recaudación. Hicimos letreros, pulseras y una empresa cervecera nos apoyó mucho. Nos dio playeras y un donativo en efectivo que pudimos lograr mandar a través de la cuenta bancaria de un compañero. Durante dos días estuvimos con esta campaña y fue muy sorprendente ver la reacción de la gente. Por ejemplo, una chica musulmana se acercó y nos dio una cantidad fuerte de dinero y dijo “esto es en nombre de todos los musulmanes porque sabemos que al final, todos somos humanos”. También llegó el director de la escuela y nos dijo que nunca se le iba a olvidar la empatía que tuvimos hacia nuestro país. El dinero lo donamos a la fundación de Diego Luna porque era muy transparente con el dinero.”

 

 

Sin duda, estos alumnos vivieron una gran experiencia en sus viajes que los ayudó a crecer personal y profesionalmente.  Regresan a México con grandes historias que contar y con la satisfacción de haber convivido con personas de diferentes culturas. El siguiente paso será no olvidar lo aprendido y prepararse para su graduación el siguiente semestre. Los Embajadores de Comunicación les agradecen que hayan compartido un poco de lo que vivieron y les desean que sigan teniendo aventuras increíbles en la universidad y en su vida.

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