Daniel Cámara, tuvo su más reciente adscripción en Bolivia, luego de que luego de que las autoridades bolivianas, declararan persona non grata a la Embajadora de México
Por Mariana Perales |campus Estado de México - 30/09/2020

Daniel Cámara Ávalos, egresado de la carrera de Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México, forma parte del Servicio Exterior Mexicano y ha tenido la oportunidad de desempeñarse en diferentes países como Haití, Estados Unidos y Bolivia.

El Servicio Exterior Mexicano es un cuerpo permanente de profesionales mexicanos (diplomáticos) que trabajan para el Estado mexicano dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores en México y en las embajadas, consulados, misiones y oficinas de México en el exterior. 

Su más reciente adscripción, fue en diciembre del año pasado, luego de que las autoridades bolivianas, declararan persona non grata a la Embajadora de México, María Teresa Mercado.

“Me avisaron de un día a otro, llegué como responsable de asuntos políticos, muy agradecido con la confianza que se me brindó porque el momento no era nada sencillo,

“Desde hace diez años, soy diplomático de carrera y estoy muy orgulloso de representar a México en distintos lugares y hablar en nombre de mi país”, compartió.

 

 

“Se necesitaba primero, alguien que llegara a reforzar al equipo en la embajada porque la situación que se estaba viviendo era muy tensa y complicada, y segundo, era necesario que se generaran canales de comunicación y confianza con las autoridades bolivianas porque había un riesgo de romper relaciones diplomáticas, 

“Hasta el momento el balance con relación a como estábamos en ese entonces es positivo. La relación aún tiene retos importantes y seguimos trabajando en ello todos los días, pero la situación ya no está en un momento tan difícil como en diciembre del año pasado”, refirió.

Cuando recibió esta adscripción, Daniel se desempeñaba en la Dirección General de Organismos y Mecanismos Regionales Americanos, DGOMRA, coordinando los temas de la OEA, la Cumbre de las Américas, organismos caribeños, centroamericanos, entre otros.

“Después cinco años en la OEA,  se me invita a integrarte al equipo de la Dirección General de Organismos y Mecanismos Regionales Americanos, (DGOMRA) para ver los temas de la OEA, entre otras cosas, 

“El trabajo es completamente distinto, afuera es diplomacia, ir a negociar. En México es más de guiar, definir, establecer, tomar las líneas que dan el presidente, el canciller, los subsecretarios y traducirlas en acciones para nuestras representaciones en el exterior”, explicó.

 

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LA DIPLOMACIA COMO CAMINO PROFESIONAL 

La inquietud de Daniel por formar parte del Servicio Exterior Méxicano nació desde muy temprana edad, cuando él se encontraba en segundo de secundaria.

“Desde muy joven supe a lo que me quería dedicar, fue en segundo de secundaria, cuando participé en mi primer TecMun y me encantó, tuve la oportunidad de ser delegado y asesor en varias ocasiones,

“Cuando llegó el momento de elegir mi carrera, comencé a investigar, y al llegar a la carrera de relaciones internacionales, me quedó muy claro que eso era lo que quería estudiar. Posteriormente, estando en la prepa supe lo que era el Servicio Exterior Mexicano y descubrí que era hacia donde quería ir”, dijo.

 

PRIMERA OPORTUNIDAD REPRESENTANDO A SU PAÍS EN EL EXTERIOR

Al graduarse de la licenciatura, fue por una de sus profesoras, la Dra. Marta Ochman que llegó a Daniel la oportunidad de colaborar como empleado en el consulado de México en Douglas, Arizona en febrero de 2008. 

“Llegué como empleado local en el departamento de documentación, después dentro del propio consulado me pasaron al departamento de protección de mexicanos en Estados Unidos, tenía a mi cargo los temas relacionado con menores no acompañados que detenía la patrulla fronteriza, repatriación de restos de personas que fallecían en su intento de cruce, 

“No era un trabajo sencillo y era muy demandante porque el teléfono de la guardia sonaba a todas horas en la noche y madrugada, pero fue estando ahí en donde, si quedaba alguna mínima duda sobre a qué me quería dedicar, se disipó”, refiere orgulloso. 

Posteriormente, fue notificado de su ingreso al Servicio Exterior Mexicano, y regresó a México en agosto de 2009.

“El ingreso al Servicio Exterior Mexicano, es un concurso público que consta de tres fases, las primeras dos son exámenes, la tercera la academia diplomática en el Matías Romero, 

“Yo tenía mucho tiempo sabiendo lo que quería hacer, me dediqué buena parte de mi carrera a informarme, prepararme y estudiar para los exámenes, de tal manera que cuando llegó la oportunidad, el periodo de estudio no fue tan intenso”, cuenta.

En la formación académica en el Matías Romero, Daniel cuenta que como parte de sus prácticas profesionales, se enfrentó a dos eventos muy importantes, la primera la Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático en Cancún, y la segunda la Cumbre de la Unidad de América Latina y El Caribe donde se funda la CELAC.

“Fue increíble regresar a ser alumno, con un proceso de profesionalización hacia los que seríamos los futuros diplomáticos del país, en las prácticas profesionales, nos tocaron dos momentos importantes en la política exterior de México en contexto internacional, 

“Fueron dos experiencias muy gratificantes que sin ser miembros del Servicio Exterior aún, nos tocó vivir de cerca, el mundo de la diplomacia mexicana, forjado en una historia y tradición de una excelencia absoluta en términos de contribución a las mejores causas del mundo”.

 

PRIMERA ADSCRIPCIÓN FUERA DE MÉXICO

Ya como diplomático, fue seleccionado para ser parte del Servicio Exterior Mexicano, siendo su primera asignación en la embajada de México en Haití, donde permaneció durante un par de años. 

“Ha habido retos muy importantes, mi primera adscripción fuera de México fue en Haití año y medio después del sismo de 2010. Llegué como encargado de cooperación de los proyectos de México para con Haití, por lo que, siempre conforme a los objetivos y las prioridades que la cancillería tenía, trate de poner mi granito de arena para ayudar a esa población que tanto lo necesitaba, 

“Estando allá, entendí la magnitud del trabajo diplomático. Si bien, es un país donde te enfrentas a muchos retos de manera cotidiana, la experiencia fue fantástica, si tuviera que volver a escoger, no cambiaría esa primera experiencia como diplomático mexicano en el exterior, formó mucho de lo que soy hoy como diplomático”, asegura.

 

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Posteriormente, Daniel se desempeñó como representante alterno de México ante la Organización de los Estados Americanos, OEA en Washington.

“Por los Modelos de Naciones Unidas, siempre tuve el deseo de entrarle a la diplomacia multilateral, cuando salgo de Haití, a partir de algunas habilidades que vieron en mi breve carrera profesional, me designan como representante alterno de México ante la OEA,

“Todas las habilidades de una diplomacia más fina, se fueron desarrollando ahí, estuve cinco años por allá en una época maravillosa de mi vida, tuve oportunidad de crecimiento profesional tremendo, viendo temas muy diversos, políticos, democracia, derechos humanos, desarrollo, cooperación, entre otros. Tuve la oportunidad de ver de cerca la agenda de México ante la OEA .

"Tuve oportunidad de ser
 parte de la delegación oficial de México en las asambleas generales de la OEA, fue una gama amplísima de contribuciones, de crecimiento personal, fue una experiencia increíble”, dijo.

 

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EL TEC Y LAS OPORTUNIDADES DE DESARROLLO

Respecto a la formación que recibió en el Tecnológico de Monterrey, el egresado comparte que estas habilidades fueron clave para hoy destacar en la representación de México en el mundo.

“Afortunadamente en México hay muchas universidades con un nivel particular en el área de relaciones internacionales o derecho con enfoque internacional, colegas de universidades distintas de todo el país, tienen extraordinaria calidad académica, intelectual y profesional,

“Pero siempre he pensado que la gran diferencia que hace el Tec con respecto a otras universidades, es la posibilidad de ir más allá del nivel académico que es excepcional, las oportunidades de desarrollo que brinda el Tec artísticas, deportivas o complementarias a tu carrera, todo esto se refleja una vez que sales”, señala.

 

PONER A MÉXICO MUY EN ALTO

Para finalizar, Daniel comparte un mensaje a todos los estudiantes de Relaciones Internacionales que quieren dedicarse a la diplomacia.

“Es una elección de vida, cuando le entras a esto, sabes los retos personales que vas a tener, es una vida que yo elegí, que lo hago con mucho gusto y mucho amor por mi país, con un orgullo tremendo que es representar a México en el exterior, 

“En la OEA, la primera vez que hablé a nombre de México fue una emoción indescriptible, pero tiene un costo todo ello, a lo largo de mi carrera diplomática, me he perdido cumpleaños, nacimientos, bodas, funerales, pero el hablar a nombre de México, de un pueblo maravilloso, eso es algo invaluable, saber que de alguna manera estás contribuyendo en algo, 

 

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Daniel apoyando a connacionales que quedaron varadxs por la pandemia para regresar a México.

 

“En el caso de México, muchos avances que ha habido en el país en materia de derechos humanos, de democracia han venido de la diplomacia, 

“Realmente se puede y el Servicio Exterior Mexicano siempre va a necesitar y recibir con los brazos abiertos a jóvenes con talento, conocimiento y vocación que están con todas las ganas de poner el nombre de México muy en alto y representarlo en todas las latitudes del mundo”, concluyó.

 

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