El desarrollo de fuentes energéticas alternativas al consumo de petróleo, es uno de los escenarios que México podría abordar luego de que la tendencia en el uso de dicho energético vaya a la baja
Por Mariana Perales|campus Estado de México - 24/04/2020

“La mejor opción es la apuesta por el desarrollo tecnológico, las economías que han logrado avances importantes basan su principal inversión en el desarrollo de la tecnología”,

Así resume Héctor Magaña, profesor de profesor de Contabilidad y Finanzas de la Escuela de Negocios del Tecnológico de Monterrey campus Estado de México, su visión sobre la situación actual del petróleo en el país.

“En nuestro país incluso se podría optar por desarrollar fuentes energéticas alternativas al consumo de petróleo debido a que la tendencia en el uso de dicho energético comienza a mostrarse a la baja”, aseguró. 

Otra opción que se podría impulsar, según el profesor, es replicar el desarrollo de industrias exitosas.

“Nuestro país es uno de los principales exportadores automotrices del mundo debido a la fortaleza que dicho sector cuenta en el Bajío, principalmente.

“Lo anterior podría replicarse en otras zonas e incluso con otros sectores de la economía, como el aeroespacial, para contar con diferentes fortalezas y con ello diversificar los motores de crecimiento.

Adicionalmente, refiere se debe buscar fortalecer el mercado interno.

“Es decir, debemos buscar que la participación de las pequeñas y medianas empresas sea cada vez mayor en las grandes cadenas de producción, mediante el fomento del uso de insumos nacionales que sustituyan de manera gradual la compra de materias primas provenientes del extranjero”, enfatizó. 

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VENTAJAS Y DESVENTAJAS

El también miembro del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) explicó cómo afecta esta situación del petróleo a la sociedad mexicana y las ventajas y desventajas.

“Los ingresos públicos de México tienen una participación importante en las exportaciones de petróleo.

“Un menor precio del mismo se traduce en una menor cantidad de recursos que la Administración Pública puede utilizar para el desarrollo de proyectos de inversión en infraestructura y para la puesta en marcha de los programas sociales”, destacó.

Dependiendo de la magnitud en la caída en los ingresos del gobierno serán las afectaciones que podría padecer la sociedad mexicana. Por un lado, se presentará una menor recaudación fiscal por parte de las autoridades ya que las personas y las empresas verán disminuidos sus ingresos como consecuencia del paro de actividades provocado por la pandemia actual.

“Adicionalmente, los ingresos del gobierno también se verán disminuidos por un precio del petróleo más barato. De esta forma, la administración pública podría verse en la necesidad de suspender los apoyos a algunos de los programas sociales de manera que las personas adscritas a dichos programas dejarían de percibir dichos beneficios”,

El dinero destinado a las obras de infraestructura, no solo lo concerniente a las grandes obras, sino también el mantenimiento de puertos, carreteras, hospitales y escuelas, explica el profesor, se verá limitado, incluso se podría cancelar o posponer la puesta en marcha de dichas acciones, aseguró el profesor.

Esto se traduce en la cancelación de empleos directos e indirectos que se podrían generar con la puesta en marcha de dichos proyectos, compartiendo una serie de recomendaciones para las personas que se pueden ver afectadas con esta situación:


-Cuidar la fuente de empleo, tomando todas las medidas sanitarias para aquellos que no pueden trabajar desde sus casas.

-Enfocar los gastos a las necesidades esenciales y postergar aquellas compras que no representan una primera necesidad.

-Evitar endeudarse de más o aprovechar sólo las oportunidades que ofrecen pagos a meses sin intereses.

-Ahorrar una parte de nuestros ingresos para enfrentar alguna situación no prevista

-En la medida de lo posible, buscar no depender de una sola fuente de ingresos.

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No obstante sostuvo que hay temas urgentes en los que el gobierno debe destinar recursos, como al sector salud.

“Sin duda, la estrategia del gobierno debe cambiar porque de hecho, la tendencia es que el consumo del petróleo vaya a la baja, en primer lugar, para apoyar al sector salud para que las consecuencias negativas de la pandemia afecten menos a la población, particularmente a lo sectores más vulnerables”.

Adicionalmente, mencionó que parte de esos recursos deberían destinarse también en apoyos económicos.

“Si bien ya se anunciaron una serie de medidas, éstas se han quedado cortas para satisfacer las necesidades prioritarias de las pequeñas empresas, las cuales se podrían intensificar en caso de que las medidas de contingencia tiendan a prolongarse”, destacó.

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EL PETRÓLEO COMO BASE DE LA ECONOMÍA

El experto abordó también la problemática de basar la economía de un país en un solo producto, en este caso el petróleo.

“La economía de un país no debe depender de un solo producto, mucho menos de materias primas cuyo precio está sujeto a la volatilidad de los mercados internacionales, que incluso suele intensificarse ante períodos de incertidumbre como el que vivimos actualmente,

“La economía debe tener diferentes contrapesos que puedan utilizarse si uno de sus motores de crecimiento se encuentra fallando para que las consecuencias negativas tengan el menor impacto posible", compartió.

En ese sentido, de “basar la economía en el petróleo”, mencionó que si bien la economía del país no depende 100% del petróleo, se han conjugado otros para que las diferentes fuentes de ingresos del gobierno se vean mermadas.

“Una menor cantidad de remesas, disminución en las exportaciones de manufactura y, en general, la actividad económica detenida por las medidas de contingencia limitarán el acceso de recursos por parte del gobierno”, concluyó.


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