Ana Luz es parte de la generación que deja las aulas este diciembre en el campus Chihuahua, su capacidad la llevó obtener una beca de la ONU para trabajar como coordinadora jurídica de la Casa del Migrante.

Paúl Guerrero | Campus Chihuahua

Desde estudiar en las universidades de Washington y Berkeley, trabajar en casos de migrantes y especializarse en derechos humanos en la ciudad de México, son parte de las experiencias de Ana Luz Manzano Ortiz, próxima egresada de Derecho del Tec campus Chihuahua.

Actualmente sigue trabajando como asesora jurídica en la Casa del Migrante, en agosto de este año la ONU le otorgó una beca para que siguiera brindando sus servicios.

En PrepaTec participó en actividades de servicio social y tuvo la oportunidad de convivir con gente de albergues, adultos mayores, niños de bajos recursos, en las que observó muchas injusticias, que le sirvieron de motivación al momento de elegir una carrera.

Gracias a un tópico en donde le hablaron sobre los derechos humanos y el deseo de ayudar a los demás, es como se enamoró de la carrera de Derecho, en la cual siempre buscó las formas de especializarse en este tema.

“Siempre quise ayudar, pero no sabía cómo, estaba entre derecho y salud, pero me decidí por la primera por una plática sobre los derechos humanos” comentó Ana.

Al ir cursando los semestres, la futura licenciada, compendió aquella frase del maestro y magistrado Pablo Héctor González Villalobos: “Estudiar derecho es como comerte un elefante, no te lo puedes comer de una sola sentada, lo haces pedacito por pedacito cada día”.

Con cariño también recuerda a la maestra Arely Varela quien la inspiró en seguir estudiando, ya que le enseñó la parte teórica de los derechos humanos a profundidad.

Después de estudiar el semestre, en su primer verano como estudiante del Tec de Monterrey, viajó a la Ciudad de México para capacitarse en el Colegio de México con el taller “Derecho Internacional en los derechos humanos”.

 A su regreso quiso poner en práctica las enseñanzas y fue en la defensoría pública en el área penal, donde ayudaba a llevar casos, ahí se dio cuenta de la espera de muchas personas por la justicia.

Robos mínimos con los que se quería meter a la cárcel a alguien, juicios aletargados, adicciones de las personas atendidas, entre otros, fueron las enseñanzas que tuvo.

Por recomendación de un compañero y en la búsqueda de la especialización en cuestión de derechos humanos, estudió en la Universidad de Washington y al mismo tiempo aplicó para un intercambio de excelencia en Berkeley, consiguiendo el apoyo del Tec, para poder irse a estudiar.

Estando en California se enteró del surgimiento de una organización que ayuda a las personas del extranjero en Chihuahua y que fundó lo que es “La Casa del Migrante”. Ana por su experiencia y especialización en derechos humanos fue recomendada para trabajar como coordinadora jurídica.

La vasta trayectoria y experiencia, le hacen reconocer los valores que el Tec de Monterrey promueve en sus estudiantes, además de ofrecer muchas oportunidades de asistir a congresos y competencias en otras ciudades o países y es gracias a esto que los alumnos buscan salir.

Con una oferta de trabajo en la ciudad de México y con la convicción de estudiar una maestría en Políticas Públicas, es una digna representante de su generación.

 

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